Ramón Ayala niega actuación deliberada para narcos

Por CHRISTOPHER SHERMAN

McALLEN, Texas, EE.UU. (AP) — El ídolo de la música norteña Ramón Ayala dijo que las luces se apagaron, la gente se echó a correr y él y su grupo se tiraron al piso cuando un grupo de soldados mexicanos irrumpió en una fiesta de un cártel de las drogas en diciembre.

En sus primeras declaraciones públicas desde el allanamiento y su posterior detención, el afamado acordeonista dijo el martes que no tenía idea de que había sido contratado para tocar en una casa particular, y mucho menos en una fiesta de narcos cerca de la Ciudad de México. Ayala y los miembros de su grupo, Los Bravos del Norte, fueron arrestados.

Flanqueado por músicos de su grupo en una atestada conferencia de prensa en McAllen, el músico aseguró que las autoridades mexicanas le comunicaron recientemente que ya no estaba bajo investigación por vínculos con el narcotráfico. Pero una vocera de la Procuraduría General de la República, Viviana Macías, dijo que continuaba la investigación sobre una posible relación de Ayala con traficantes de drogas.

“Estamos completamente limpios”, exclamó el ganador de varios Latin Grammy. “Estamos sin ningún pendiente de nada”.

Un representante del abogado de Ayala dijo que tenían un documento en la capital mexicana para demostrar que Ayala no era ya parte de esa investigación. El creador de éxitos como “Que me lleve el diablo” no ha sido acusado formalmente de ningún delito.

La rueda de prensa del martes tuvo lugar en un restaurante mexicano y atrajo la atención de medios de comunicación locales y de las ciudades de Houston y San Antonio en el estado de Texas.

Un programa de espectáculos en español transmitió en vivo mientras Ayala relataba cómo su grupo fue contratado para actuar y lo que ocurrió durante el allanamiento. Las fuerzas armadas de México han dicho que tres pistoleros murieron y que 11 presuntos miembros del cártel de Beltrán Leyva fueron detenidos.

Ayala dijo que él y su grupo estaban en su casa en el sur de Texas cuando un agente de contrataciones los llamó por teléfono para avisarles de una presentación para el 10 de diciembre cerca de la Ciudad de México. Indicó que en un principio pensaron que no podrían actuar porque tenían un compromiso con la empresa Odessa en el oeste de Texas. Pero los clientes ofrecieron enviar un avión a la ciudad nororiental de Reynosa, colindante con Estados Unidos, para trasladarlos a la capital mexicana.

Refirió que creyó que tocarían en un casino o en un salón de fiestas por un cumpleaños, pero que luego vio que se trataba de una casa particular al sur de la capital. En el interior habían montado un pequeño salón con otros grupos musicales y tocaron sólo con dos micrófonos.

“No podíamos hacer otra cosa que, pues cumplir con lo prometido”, expresó.

El allanamiento empezó en la madrugada del 11 de diciembre. El grupo de Ayala se refugió en un baño cuando comenzaron los disparos y esperó hasta que los soldados los encontraron.

De acuerdo con Ayala, éste les gritó “somos músicos” y “no disparen, no disparen”. Finalmente, los efectivos de la marina los reconocieron. Mientras los sacaban de la casa, Ayala dijo que vio vehículos acribillados a tiros pero no cuerpos. Las fuerzas armadas afirmaron que el jefe del cartel, Arturo Beltrán Leyva, fue muerto en otra incursión unos días después.

Ayala afirmó que nunca habría ido a México de haber sabido en lo que se iba a meter. Explicó que su grupo había tocado antes en varios eventos especiales pero que nunca preguntó por los anfitriones ni por el público.

En el futuro, dijo, tendrá más cuidado.

“No, no fuimos engañados”, manifestó. “Lo que pasa es que fue la situación, ¿verdad?, la que nos llevó a ese lugar”.

Antes de las declaraciones de Ayala, se reprodujo un breve video titulado “El hombre y su música”, que relata su trayectoria. Durante los segmentos que narran sus obras de caridad, sobre todo con niños, Ayala se secó lágrimas con un pañuelo. Cerca del lugar, había tres Latin Grammy en una mesa.