Regresa feliz Alejandro Fernández

Xulio Guillén

Agencia Reforma

No había pasado ni media hora de concierto y Alejandro Fernández ya dejaba clara la línea que seguiría su primera fecha en el Palenque de las Fiestas de Octubre: sería simpática, entre tragos, aplausos y canciones a medias.

Su regreso a los escenarios tapatíos, tras el accidente que sufrió en septiembre, fue todo un show.

En las dos horas y media que duró la velada, la madrugada de ayer, El Potrillo mostró un arco paulatino que osciló de la lucidez al desgaste, aunque siempre con buena disposición y actitud.

Durante su cuarto tema, Alejandro se echó un shot de tequila, se persignó y de inmediato chupó la mitad de un limón, justo a tiempo para entrar al ritmo del coro en “Mátalas”, siendo el principio de una travesía en la que los detalles hicieron la diferencia en su concierto.

Entre los éxitos repasados oscilaron el pop y las rancheras, con “Estuve”, “Cascos Ligeros”, “Te Voy a Perder”, “Canta, Corazón”, “Nube Viajera”, “Si Tú Supieras” y un popurrí con hits de su padre, Vicente Fernández.

La confianza que sentía por estar en casa propiciaron que se relajara e hizo y deshizo a su antojo al centro del redondel, en alrededor de 30 temas.

Vivaracho, “happy” y con ojos de borrego mantuvo entretenidos a todos con muecas y coquetería durante distintas partes de su interpretación, valiéndose siempre de su carisma y lanzando besos a diestra y siniestra.

Durante “No”, el artista jugó con el micrófono haciendo gestos graciosos, y en “Sin Tantita Pena” deleitó con movimientos sensuales que despertaron los gritos más fuertes de las más acaloradas.

En un punto se hizo más evidente su enajenamiento del ánimo: retaba a la cámara, peleaba con los del audio, abrazaba a las más osadas que llamaban su atención y arrastraba palabras en ciertas partes de canciones, confiado en que sus fans cantarían por él. Hasta sorprendió lamiendo el lente de la cámara que lo grababa.

Por repetidos momentos entregó el micrófono al público, mientras él se dejaba llenar con la energía que se producía entre los gritos y coros de sus fans y de su… ¿novia?, Karla Laveaga, quien lo vio con unas amigas desde la primera fila.

Pese a todo, la gente lo celebró, le aplaudió con generosidad y le externó un cariño enorme a lo largo del concierto, en el que Alejandro dio todo lo que pudo. La impresión final fue positiva, pues la mayoría se entretuvo con las ocurrencias del artista.

‘Confidencias’ de El Potrillo

Alejandro Fernández compartió en exclusiva para Mural lo que hace previo a un concierto.