Rubí (y La Joya) por fin descansan

Lorena Corpus

Agencia Reforma

LAGUNA SECA, SLP .- Con la sencillez de todo rancho, ayer por la tarde don Crescencio Ibarra comÌa el recalentado.

Sentado en una mesa en el patio de su casa, rodeado de familiares, el pap· de la famosa quinceañera, Rubí, volvía a “la normalidad”.

Tranquilo, con un chaleco de frío cerrado hasta el cuello y sin camisa, Chencho, como le dice su ahora amigo Juan Villarreal, no quiere saber ya nada del show que se armó con la fiesta du su hija.

“Lo que tenÌa que decir, ya lo dije”, expresó con franqueza don Crescencio.

La comunidad de La Joya, que fue invadida por más de 30 mil personas que llegaron al famoso evento de todas partes de México y algunos de Estados Unidos, quedó despoblada en cuestión de horas.

Nuevamente era un pueblo fantasma donde no viven más de 40 familias. Y donde por cierto, no hay internet. Y eso lo sufrieron los fanáticos de las redes sociales que llegaron al baile cuando intentaron “presumir” que estaban en el famoso XV de Rubí, porque no pudieron compartir sus selfies.

El fenómeno social que provocó el XV años de RubÌ se resumió a un “pachangón” en Laguna Seca que duró 16 horas y que para la gran mayoría terminó en borrachera.

Bailando, cotorreando con los amigos, otros buscando pareja y unos más tirados en el suelo, así vivieron las últimas horas del baile en el que participaron más de 10 agrupaciones.

Hay quienes hasta se quedaron a dormir en tiendas de campaña.

El frío abajo de los 10 grados ni lo sintieron los invitados que llegaron exclusivamente para vivir esta fiesta que se dio a conocer primero en Facebook, en Charcas, y en poco tiempo hizo que en México y Estados Unidos se hablara de ella.

Rubí se hizo tan famosa que ni sus XV pudo disfrutar al cien por el acoso de los curiosos y de los mismos medios de comunicación.

Ella salió de la fiesta como llegó, sin poder mezclarse con los invitados, pero si con sus amigos y familiares que tuvieron una zona VIP en uno de los tres escenarios instalados en esta verbena popular.

Ayer por la mañana, el terreno donde se llevó a cabo el baile lució tapizado de basura y botellas de vino de todo tipo.

Los creadores de la telaraña gigante -un arreglo en forma de kiosco, que se usa en fiestas de este tipo y dónde presentan a la quinceañera con sus chambelanes-, recogían del suelo su obra que no fue utilizada por la seguridad de Rubí ante el gran número de gente que acudió.