Gibrán Mena y Rodolfo G. Zubieta
Agencia Reforma
A las 19:00 horas, enfundado en un traje de gala charro, adornado en tonos plateados y semioculto con un abrigo negro, Pedro Fernández descendió de un Jaguar negro cuyo asiento trasero lucía repleto de rosas blancas.
Sonriente, saludando a distancia y sin hacer comentario alguno, ingresó al Colegio de San Ignacio de Loyola de las Vizcaínas.
Una hora más tarde, con una sonrisa aún más amplia, Rebeca Garza bajó de un Rolls-Royce color hueso, y su blanco vestido brilló aún más que la carrocería del auto.
“¡Estoy muy nerviosa!”, se limitó a decir y a seguir a sus tres hijas, Osmara, Karina y Gema, quienes, al igual que su madre, portaban ramos de rosas rojas ornamentados con naturaleza muerta.
Justo cuando la novia cruzaba el umbral de la capilla en donde se ofició, anoche, la misa de matrimonio de la pareja, Pedro se hizo acompañar de sus amigos mariachis para “agarrar valor” y cantarle a su amada Rebeca.
“Amor mío, tu rostro divino no sabe guardar los secretos de amor, ya me han dicho que estoy en la gloria de tu intimidad”, fue la primera estrofa que el cantante ranchero entonó del tema “Amor Mío”, del compositor Álvaro Carrillo, para recibirla, alrededor de las 20:15 horas.
Acto seguido, los novios, que se casaron por lo civil hace 22 años, cumplieron su sueño de enlazar su amor por la Iglesia, en una capilla adornada con varios arreglos de rosas rojas y dos grandes jarrones en color dorado.
Uno a uno, los padrinos hicieron acto de presencia: la conductora de TV Cristina Saralegui entregó las arras; el Alcalde de Monterrey, Fernando Larrazábal, y su esposa, fueron padrinos de lazo, y el empresario automotriz Marcial Herrera y su pareja, padrinos de Iglesia, entre otros.
De acuerdo con fuentes de Universal Music, disquera del intérprete, el Padre José ofició la ceremonia y ofreció un sermón centrado en las Bodas de Canaán. El informante agregó que Banda Pesado, Invasores de Nuevo León y La Sonora Dinamita amenizarían el festejo.
El área de la fiesta dentro del mismo edificio colonial también se revistió de los matices cálidos que predominaban con las rosas rojas. Macetas, arreglos y jarrones con estas flores se mezclaban en el ambiente, que acogió a 600 invitados, según una fuente presente al interior del recinto.
Tras la misa, que duró poco menos de una hora, la bebida fungió como preámbulo ideal para la hora de la cena, servida aproximadamente a las 21:40 horas.
Pedro y Rebeca, acompañados de sus tres hijas, quienes portaban vestidos de color rojo para estar en armonía con las rosas, arrancaron al final de la cena con la fiesta, el baile y la alegría de ver realizado un sueño más de la familia.
Gerardo Fernández, hermano menor del cantante, había arribado a las puertas del inmueble alrededor de las 20:00 horas, pero el acceso le fue denegado por no portar invitación, y, tras dos horas de pedir con insistencia, a los artistas que llegaban, que le comunicaran a su padre que se encontraba ahí, se marchó del lugar caminando.
¿SABÍAS QUE…?
-A la fiesta asistieron 600 invitados, de los cuales 350 presenciaron la misa, pues la capilla es pequeña.
-Hasta 16 árboles de duraznos adornaron el área de la fiesta, donde se sirvieron 10 bebidas distintas, como whisky, ron, tequila, anís, brandy, cognac y vino blanco y tinto.
-La entrada del menú se caracterizó por un dúo de chiles: poblano, relleno de nopales y queso panela, y chile ancho, relleno de mariscos.
-También se sirvió de cena crema de alcachofa, y, de plato fuerte, la opción de medallones de filete en salsa de Cabernet o pechuga de pato en salsa de mole de Jamaica.
-Hubo dos postres: buñuelos rellenos de crème brulée y sushi de dulce de gloria.
