Insurgentes somalíes prometen venganza

MOGADISCIO (AP) — Una incursión éstadounidense mató a uno de los sospechosos de al-Qaida más buscados, y la poderosa insurgencia somalí juró el martes vengar esa muerte.

Dos mandos de al-Shabab, que pudieron que no fueran mencionadas sus identidades por no estar autorizados a hablar públicamente, dijeron que sus combatientes se vengarán la muerte de Saleh Alí Saleh Nabhan, acaecida la víspera en Somalia.

“Probarán la amargura de nuestra respuesta”, dijo uno de los comandantes a The Associated Press en una entrevista telefónica.

La acción comando tuvo lugar entre temores crecientes de que al-Qaida esté asentándose en esta nación anárquica.

Muchos especialistas temen que Somalia se convierta en un refugio para al-Qaida como lo fue Afganistán en los 90.

El gobierno somalí cuenta con el apoyo de la ONU y de las fuerzas de paz africanas, pero mantiene el control en pocas calles de Mogadiscio.

Nabhan era un keniano buscado en relación con el vehículo cargado de explosivos detonado en un balneario playero en Kenia, en un intento casi simultáneo de abatir un avión israelí de pasajeros en el 2002. Diez kenianos y tres israelíes murieron en la explosión del hotel. El cohete no alcanzó al avión.

El año pasado, misiles estadounidenses mataron al comandante de alta jerarquía de al-Qaida, Aden Hashi Ayro, marcando el primer éxito clave después de una serie de ataques del ejército estadounidense en 2008

Dos militares estadounidenses dijeron fuerzas del Comando Conjunto de Operaciones Especiales participaron en el ataque del lunes en el sur de Somalia. Los informantes no dieron detalles sobre el objetivo y hablaron a condición de guardar el anonimato porque la operación era secreta.

Empero, el subalcalde para cuestiones de seguridad en la capital somalí, Abdi Fitah Shawey, según informes de inteligencia, confirmó la muerte de Nabhan. No dio más detalles.

Varios testigos somalíes del ataque del lunes dijeron que seis helicópteros atacaron una aldea en poder de los insurgentes cercana a Barawe, situada a unos 250 kilómetros (155 millas) al sur de Mogadiscio, antes de que dos de las aeronaves artilladas dispararan contra un vehículo, matando a dos de sus ocupantes e hiriendo otros dos.