Ricardo Dorantes
Agencia Reforma
De acuerdo con la etóloga Penélope Hoyo, el 70 por ciento de la buena conducta del animal depende de estos factores y no de cursos de adiestramiento, pues los hábitos derivan del control que ejerce el amo diariamente.
En ocasiones, la energía del canino sobrepasa las capacidades para cuidarlo o de mantenerlo entretenido, por lo que se convierte en un problema, sobre todo cuando la mascota tiene libre acceso a la casa.
“Si el perro es muy inquieto, se le debe proveer de suficiente deporte y ejercicio, aislarlo de las tentaciones mientras no pueda ser vigilado y corregirlo constantemente cuando invade un área prohibida.
“Recomiendo que los cachorros se mantengan la mayor parte del tiempo en sus áreas permitidas de juego y descanso y, conforme van madurando y aprendiendo, ganen terreno dentro de la casa, no al revés”, amplió Hoyo.
En promedio, comentó la especialista, estos compañeros deben salir dos veces al día a pasear y, si son muy inquietos, a hacer deporte también.
En caso de que el perro tenga un contacto frecuente con los muebles, se puede recurrir a recubrimientos químicos que evitan que las telas absorban humedad y olores, así como evitar los repelentes para muebles, los cuales no resultan tan efectivos.
Otro problema común es la marcación del territorio dentro de casa, una conducta instintiva para estos animales que se puede disminuir. “Una de las maneras más eficaces de bajar la conducta de marcación es castrar a los machos y esterilizar a las hembras dominantes que lo hacen”, explicó la etóloga. “Esto hará que, si el perro alzaba la pata 10 veces, ahora lo haga tres”.
Ocultar los olores con aromatizantes es un error, pues los neutralizadores los pueden erradicar.
En tapetes y muebles que guarden estos desagradables aromas, el polvo de bicarbonato sobre la parte afectada en seco funciona después de un tiempo.
Cuida a “El mejor amigo del hombre”
– Fumiga el jardín con elementos orgánicos no dañinos, lo cual es una manera de mitigar que los perros se conviertan en excavadores de las plantas.
– Cepíllalo dos o tres veces por semana para evitar que su pelo se caiga por toda la casa.
– Diluye el cloro con detergente especial para mascotas, pues el primero es dañino para el sentido olfativo de los animales.
– En las áreas marcadas dentro de la casa usa artículos que no contengan amoniaco, pues de lo contrario se repetirá la conducta de marcación.
– Los perros deben desparasitarse dos veces al año y vacunarse anualmente con su veterinario.
– Báñalos a conciencia, incluida la limpieza de sacos anales (lo hace un profesional), una vez al mes.
– El veterinario hace la limpieza oral una vez al año y corte de uñas regular.
