Una mascota en casa

Jorge Alberto García

Agencia Reforma

La convivencia entre una mascota y un pequeño, incluso un bebé, es benéfica, sólo hay que cerciorarse de cumplir algunas reglas básicas para que reine la armonía en el hogar.

El convivir con un perro o un gato no sólo le enseña al niño a respetar la vida, también existe evidencia científica de que gracias a su carácter usualmente vivaz, el poseer un animalito en casa ayuda a levantar el ánimo y evita el riesgo de una depresión.

“Los perros y gatos responden de manera positiva frente al contacto humano y existen muchas razas muy amigables que pueden convivir con bebés o niños de manera segura, y esta estimulación le ayuda al menor a desarrollar sus sentidos”, dice el médico psicoterapeuta Carlos Augusto López.

Para el especialista, uno de los beneficios sociales más directos que ofrecen las mascotas es que los pequeños conocen lo que significa tener una responsabilidad desde una edad temprana. “Es común que los papás los involucren en su cuidado, ya sea a la hora de alimentarlo o servirle el agua, y cuando están más grandecitos, a recoger sus heces o llevarlo al veterinario para que le apliquen sus vacunas”, señala.

El ver cómo crece y se desarrolla gracias a sus cuidados y atenciones, le hace darse cuenta de que sus acciones tienen consecuencias, afirma López.

El niño también aprende a ser mesurado en su trato, pues si tiene un comportamiento agresivo, la mascota lo ayuda a limitarse, ya que si se sobrepasa y se porta mal con ella, ésta puede responderle de manera similar.

“Hay que tener cuidado si es un niño al que le gusta maltratar a los animales, ya que puede ser un indicador de mala conducta en el futuro, también debemos enseñarle que la mascota es un ser vivo, no es un juguete”, advierte.

Cuidado

con una alergia

Los padres deben ser cuidadosos si tienen una mascota o planean comprar una, ya que algunos pequeños con antecedentes familiares son susceptibles de sufrir alergia, afirma la alergóloga pediatra Gina Monsiváis Toscano.

“Cuando alguien en la familia la ha tenido, puede existir la predisposición genética, pero debe haber una exposición previa muy estrecha por algún tiempo para que surja”, explica la experta, quien afirma que alrededor de un 15 por ciento de la población general es sensible a padecerla.

Los perros y los gatos son las mascotas que con mayor frecuencia causan alergia y los elementos que la provocan son la caspa (descamación de la piel), la saliva y la orina.

También el conejo, el cotorro, el cobaya (conejillo de Indias) o hasta el caballo pueden desencadenarla.

Las manifestaciones alérgicas son: dermatitis, urticaria, estornudos seguidos, nariz tapada, rinorrea o moco cristalino, comezón en nariz, ojos, garganta, oídos, síntomas oculares como lagrimeo, ojos rojos o hinchazón de párpados, así como tos, obstrucción bronquial y dificultad respiratoria.

Monsiváis Toscano afirma que adquirir un perro de pelo corto o sin pelo no sirve de mucho, ya que no es la única causa de alergia, algo similar pasa con los animales que se promocionan como hipoalergénicos.

“Se han hecho modificaciones genéticas para producir perros y gatos sin pelo. Sin embargo, no dejan de tener un poco de caspa, además son carísimos y no solucionan nada”, menciona.

Si la familia está encariñada con el animalito, la especialista recomienda bañarlo dos veces por semana, cepillarlo a diario y evitar que el niño comparta tiempos prolongados y ambientes comunes con él. Si no es posible, los papás deben evitar que entre a la recámara del pequeño, porque puede lamerlo o acostarse a su lado.

La alergóloga sugiere lavar constantemente las superficies de la casa que puedan acumular polvo, como sábanas y sillones, ya que los alérgenos del animal se concentran en el polvo y cuando se inhala aparecen los síntomas.

Aunque no tienen el mismo atractivo y encanto, los pescados y reptiles como tortugas, iguanas y camaleones son seguros, por lo que pueden servir como mascota para un niño alérgico, sin ningún riesgo.

Elige el correcto

Por su tamaño y carácter, el chihuahueño y el french poodle son las razas de perro más prácticas para menores de 5 años, ya que se pueden conseguir fácilmente, afirma Jesús Urbano Moreno, médico veterinario zootecnista.

“Ellos van a la cabeza en popularidad, pero también hay otras muy buenas como el maltés, el shih tzu, el dachshund, mejor conocido como salchicha, o el yorkshire. Por su genio, un schnauzer no es la mejor opción”. Los gatos, conejos y aves pueden ser otra alternativa, pero roedores como los cuyos es preferible tenerlos cuando el niño es mayor de 5 años, ya que si no los sujeta bien, pueden llegar a morderlo.

El especialista comenta que arriba de los 5 años, o mejor si es después de los 7, se puede pensar en otros tipos de mascotas que requieren de mayores cuidados.