(Northwest Detention Center Resistance/via AP)

(Northwest Detention Center Resistance/via AP)

Demandan al ICE y GEO por golpiza y aislamiento de Jesús Chávez Flores en Centro de Detención del Noroeste

El detenido ha sido víctima de severas represalias por participar en una manifestación pacífica en protesta de las condiciones dentro del Centro de Detención del Noroeste

La Unión Americana de Libertades Civiles de Washington (ACLU, por sus siglas en inglés) entabló una demanda para defender el derecho a la libertad de expresión de un inmigrante detenido en el Centro de Detención del Noroeste (NWDC, por sus siglas en inglés) en Tacoma quien ha sido víctima de severas represalias por parte de las autoridades del NWDC por haber participado en una huelga de hambre en dicho centro. A principios de febrero, el demandante Jesús Chávez Flores fue agredido por un guardia del NWDC sin provocación alguna. Dicha agresión resultó en una lesión en el ojo que ha dejado a Chávez con visión borrosa, un dolor intenso y dificultades para poder abrirlo. Las autoridades del NWDC también dieron órdenes de que encerraran a Chávez en una celda de aislamiento basándose en cargos falsos de disciplina. Desde el 10 de febrero, Chávez ha pasado 23 horas al día en una celda de aislamiento y sólo se le permite bañarse tres veces por semana. La demanda pretende obtener una Orden de Restricción Temporal para prohibir que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) y el GEO Group tome represalias en contra del Sr. Chávez por ejercitar su derecho a la libertad de expresión y para lograr que lo liberen de la celda de aislamiento. El GEO Group es la segunda empresa privada de prisiones con fines de lucro más grande del país y contratada por ICE, opera el NWDC. Por este medio, también se pretende que los Demandados declaren que efectivamente violaron los derechos constitucionales del Sr. Chávez. Esta demanda fue entablada en el Tribunal Federal de Distrito del Oeste de Washington en Tacoma. “El Sr. Chávez ejerció su derecho a la libertad de expresión garantizado por la Primera Enmienda al participar pacíficamente en una huelga de hambre para dar a conocer su protesta ante las condiciones de reclusión en el centro de detención. Estas represalias constituyen una clara violación de sus derechos, y es parte de un patrón nacional de intimidación y represalias de la administración de Trump”, expresó Eunice Cho, Abogada de planta de ACLU de Washington. Más de 120 inmigrantes recluidos en el NWDC iniciaron una huelga de hambre el 7 de febrero del 2018 para protestar en contra de las condiciones del centro. Los detenidos buscaron exponer problemas tales como los alimentos que reciben y el salario de un dólar diario que les pagan por cocinar, limpiar y mantener el centro. Otros, incluyendo el Procurador General del Estado de Washington, han demandado al GEO Group y a ICE por el tema salarial. “Yo participé en la huelga de hambre porque he visto las injusticias que han enfrentado las personas aquí en el centro de detención, y por haber tomado una acción pacífica y protestar la injusticia, me han golpeado, lesionado y castigado injustamente”, dijo el Sr. Chávez.

Después de haber rehusado una sola comida, señalaron (incorrectamente) al Sr. Chávez como el líder de la huelga de hambre. Un guardia, bien conocido por ser particularmente agresivo, empujó a los detenidos, intentó sofocar a otro y luego golpeó al Sr. Chávez en el ojo. Aunque el Sr. Chávez no ha podido abrir bien su ojo desde ese entonces y continúa viendo borroso, los demandados le han negado asistencia médica apropiada. El 10 de febrero, un guardia acusó al Sr. Chávez de poseer una bolsa con manzanas fermentadas y agua, con la intención de usarla para elaborar alcohol. El Sr. Chávez le pidió al guardia que revisara la grabación de la cámara de seguridad para buscar pruebas de que alguien más había colocado contrabando en su propiedad. En vez de hacerlo, el guardia decidió de modo sumario enviar al Sr. Chávez a una unidad de alojamiento restringido, en otras palabras, aislamiento penal. Mientras tanto, la esposa del Sr. Chávez avisó al Departamento de Policía de Tacoma sobre la agresión ocurrida. Dicho departamento envío un funcionario al NWDC para que llevara a cabo una investigación. Tan sólo unas pocas horas después, el Sr. Chávez fue informado de que sería ubicado en aislamiento disciplinario por 20 días, acusado de adulterar alimentos o bebidas. La decisión de colocar al Sr. Chávez en aislamiento disciplinario fue tomada por los administradores del GEO Group, con la aprobación de los supervisores de ICE y sin cumplir con los procedimientos requeridos. La audiencia disciplinaria del Sr. Chávez fue celebrada sin que él recibiese una notificación por escrito en español de los cargos en su contra, sin que él pudiese estar presente y sin tener la oportunidad de poderse expresar. El Sr. Chávez ha sufrido enormemente como resultado de las represalias de los demandados. Cuando se le ha permitido salir de la celda de aislamiento, en varias ocasiones él ha sido atado de manos y pies. Para poder solicitar llamadas telefónicas o asistencia médica, debe llenar un formulario en inglés, idioma que él no puede ni leer ni escribir sin ayuda. Aún más cruel es el hecho de que Sr. Chávez tampoco puede ver el formulario lo suficientemente claro como para poder llenar la solicitud y así obtener el mismo cuidado médico que necesita para resolver sus problemas de la vista, la cual ha tenido borrosa desde la agresión. El apoyo para los participantes de la huelga de hambre ha sido organizado por la Resistencia del Centro de Detención del Noroeste, una organización de base que ha estado presente afuera de la prisión migratoria por muchos meses. “La Resistencia del Centro de Detención del Noroeste ha luchado para defender la dignidad y los derechos humanos de los detenidos. Sus esfuerzos en lograr que las historias y las voces de los detenidos sean escuchadas, han sido invaluables”, manifestó Enoka Herat, Abogada de Prácticas Policiales y Derechos de los Inmigrantes de ACLU de Washington.

Emily Chang, Directora jurídica, y Eunice Cho, Abogada de planta, ambas de ACLU-WA, representan a la parte demandante.