Jaime Rubio
Agencia Reforma
MÉXICO, DF .- Marshawn Lynch es tan poderoso, que hasta puede provocar temblores de tierra.
El corredor de los Halcones Marinos ha ocasionado actividad sísmica en Seattle en dos ocasiones.
En el primer juego de Playoffs de su trayectoria, el 8 de enero de 2011 ante los Santos, Lynch registró una carrera de 67 yardas para touchdown en que rompió 9 tacleadas y extendió el brazo para derribar al esquinero Tracy Porter.
La reacción de los aficionados de Seattle en el CenturyLink Field fue de tal júbilo, que una estación de monitoreo registró actividad sísmica en un área de 100 metros alrededor del estadio.
En atención a que Lynch -hombre callado y tímido- suele afirmar que cuando juega adopta su “Modo Bestia” (Beast Mode), la jugada fue bautizada como el “Temblor Bestia” (Beast Quake).
Para el partido de Playoffs Divisionales del 11 de enero pasado ante los mismos Santos, el Sistema Sismológico del Pacífico Noroeste instaló sismógrafos en el estadio y sus cercanías, y el fenómeno se repitió después de una carrera de 15 yardas para anotación de Lynch.
El jugador presume hoy una corpulenta carrocería de 97 kg, pero cuando jugaba con el equipo de la Oakland Technical High School pesaba 80 kg y volvía locos a los entrenadores porque rehuía el contacto con los rivales.
“Atacaba el hueco y empezaba con sus cortes, incluso hacia atrás. Le decíamos: ‘Ataca el hueco y deja de intentar rodear a todos”, recordó su primo y entonces entrenador Virdell Larkins, en entrevista con el USA Today.
Marshawn fue uno de los cuatro hijos de DeLisa Lynch, madre soltera en un barrio bravo de Oakland, y pudo haber tenido un mellizo que no se desarrolló en el vientre.
“La doctora me dijo que Marshawn se había gestado en dos placentas y que con eso era posible que durante su vida desarrollara una fuerza descomunal. Yo me quedé, ‘¿de veras?’”, reveló DeLisa al USA Today.
Desde niño, Lynch “siempre era el mejor en todo”, recordó Virdell. “Corría rapidísimo, saltaba muy alto, pateaba el balón lejísimos”.
Empezó en el futbol americano como pasador, hasta que Josh Johnson, también su primo y eventual jugador de la NFL, fue colocado en esa posición.
Lynch se volvió corredor y en su último año llevó al equipo de Oakland Tech al título de la ciudad con una larga carrera en que demolió a varios defensivos, al estilo de las que hace hoy.
En la preparatoria desarrolló el hábito de comer Skittles (golosinas parecidas a los frijoles de jalea) durante los partidos.
Ya como profesional, en el partido televisado del 5 de diciembre de 2011 fue tomado por la cámara mientras los comía en la banda, por lo que la firma Mars le regaló una reserva del producto para dos años y un dispensador para su casillero.
Desde entonces, los aficionados le arrojan Skittles desde la tribuna.
Varias universidades le ofrecieron beca, pero él escogió a los Osos de la Universidad de California en Berkeley, para estar cerca de su madre.
“Marshawn siempre ha sido hijo de mamá”, reveló DeLisa orgullosa.
Al principio jugó como receptor, pero el coordinador ofensivo George Cortez, sorprendido por el peso que levantaba en el gimnasio y la forma en que arrollaba a los rivales en las jugadas de equipos especiales, le dio una oportunidad como corredor.
Tomó la titularidad en su segunda temporada, en 2005, y en los dos años siguientes sumó 3 mil yardas de ofensiva total, lo que le valió ser reclutado por los Bills de Búfalo con la duodécima selección global en el Draft de 2007.
Amasó más de mil yardas por tierra en sus dos primeros años con los Bills y se volvió célebre por su gusto por las cadenas de oro y las dentaduras postizas de oro incrustadas de brillantes.
Todo marchaba sobre ruedas, pero la lejanía de su madre lo desubicó y estuvo involucrado en problemas de tránsito vehicular y de portación de armas.
El segundo le valió una suspensión de tres juegos por parte de la NFL y los Bills decidieron traspasarlo a Seattle en la Semana 4 de la temporada 2010, a cambio de selecciones de cuarta y quinta ronda.
Ya en Seattle, más cerca de Oakland, Lynch empezó a hacer viajes semanales para estar con su madre, y se enderezó.
Cuatro meses después del cambio tuvo lugar el “Temblor Bestia”, que lo catapultó a la élite de la NFL.
Tuvo además la inteligencia de patentar la frase “Beast Mode”, por cuya explotación obtiene alrededor de 2 millones de dólares al año, tiene una línea de ropa del mismo nombre y una fundación llamada “La Familia primero”.
Desde su llegada a los Halcones Marinos ha corrido para más de 4 mil 500 yardas y 40 touchdowns, incluyendo Playoffs, y es el alma del ataque del equipo que el próximo domingo buscará su primer título de la NFL.
