Efraín Palomino Morales
La Raza del Noroeste
Estamos a una semana de que inicie el Apertura 2013 de la Liga MX y aunque el ambiente cascarero no es el mejor porque el buey del Tri sigue atorado en la barranca, la abuela Chucha reabrió su fonda Las Garnachas Cascareras y a todos invitó a pasar con singular alegría.
“¡Pásele, güerito, que aunque al Chepo se parezca en lo testarudo, aquí le servimos tortillas a mano con un rico y calientito menudo! ¡Hágale caso a su antojo, señito, no vaya a ser que el chamaco le salga con cara de seleccionado nacional y todo por no entrarle a unos saludables tacos de nopal! ¡No lo piense mucho, marchante, recuerde que camarón mexicano que en la Copa Oro se duerme, se lo lleva la corriente!”, gritaba la doñita a diestra y siniestra.
“Sírvame unos chilaquiles harto picosos y es que con lo mal que anda nuestra selección, no quiero que me confundan con esos comentaristas payasos de la televisión que nomás echan porras al Tri sin saber lo que en verdad siente su afición, y luego está uno muriéndose del coraje y del retortijón, por lo que le pido que ni un aguacate me asome ni de promoción”, dijo don Pedro, sentándose en una de las mesas.
“No haga caso, mi estimado viejo remilgón, mejor haga como que no pasa nada y verá cómo a la mera hora México gana dos o tres partidos seguidos en la Copa Molera de la Concacaf y ni quién se acuerde de que a Chuchita la bolsearon y de que el Chepo a todos por criticarlo la madre nos recordó”, respondió la doñita, acercándole unos nachos con harto guacamole, así como no queriendo la cosa.
De pronto, el Chido One a la cocina llegó y con más hambre que pelón de hospicio a su abuela se dirigió. “Sírvame sin demora un chile relleno de huevo hervido y es que ante la inminente salida del Chepo de la Selección, mi Piojo Herrera será el gallón que al Tri le entre y con su corazón de campeón al buey de la barranca sacará de un empujón”, dijo el chilango altanero.
Para bueyes me basta con ustedes dos, y si de ganado hablamos pues les comento que las vacas andan flacas y sólo un chile me queda, por lo que los dos se me sientan agusto y lo compartan como si fueran hermanitos y de antojo se murieran”, respondió Chuchita, mientras todos en la cocina soltaban la carcajada.
