Ni parientes somos

Efraín Palomino Morales

Corresponsal de La Raza del noroeste

El clásico de la cáscara nostra ya pasó y, aunque muchos chivistas siguen con la fiesta como si hubieran ganado la medalla de oro y la mayoría de los americanistas traen una cruda peor que la del Peje después del 2 de julio, en la cantina La Cáscara de Seattle el ambiente era totalmente tricolor por el partido de México contra Guyana.

“¡Cuando quieras tú, divertirte más! ¡Y golear sin fin, yo sé de un lugar! ¡Yo te llevaré, y del Tri disfrutarás, de un triunfo que nunca olvidarás! ¡¿Quieres gritar gol esta noche?! ¡Vamos a la Concacaf, Concacaf, Concacaf, Concacaf, vamos a la Concacaf a ganar!”, cantaba el Chido One en la barra de la cantina, como si fuera el mismísimo Juanga.

“¡Ah qué muchacho este! De tanto usar el amarillo de sus Águilas ya se le hace agua la canoa y le canta al Tri como si le gustara el arroz con popote –dijo don Pedro, sentándose a un lado del chilango americanista. “Mire nomás quién lo dice, el que ya ni picha ni cacha ni deja batear –dijo la abuela Chucha, quien llegó de sorpresa con botella de tequila en mano y continuó- ¿O qué, me va a decir que anoche no me cumplió nomás por ser tan machito como mi viejo platónico Chente Fernández? ¿No será que al que le llegó un poco tarde los 41 fue a otro, mi viejo remilgón?”, concluyó la doñita, guiñándole busconamente el ojo al viejo. “Bájele dos rayitas al volumen de su desprecio, mi cabecita de algodón, porque si a noche no le cumplí fue porque andaba en mis días… de descanso. Y dejémonos de habladurías, que para eso están los políticos y mejor echémonos juntos una canción harto llegadora para arengar a nuestros ratones verdes, que para eso nos pintamos solos, ¿qué no?”, respondió don Pedro, jalándose a un norteño y pidiendo una de los Tigres del Norte.

“¡Por qué voy a llorar cuando le ganes a Guyana, si más de una vez tendría que pasar! ¡Este Tri tan caliente como el fuego, y con el Chepo este fuego no se puede apagar! ¡Por qué voy a llorar cuando los goleen y digan que al Hexagonal Final no accederán! ¡Es cierto que me duele que los echen, pero como otras veces ya se me pasará! ¡Por qué voy a llorar por una goleada, si ni parientes somos, lo mismo a mí me da!”, cantaron los tres amantes de no hacer nada, mientras una ronda más de espumosas les servían.

Chanflazo, calcetinazo y desempance

El chanflazo es para la directiva de Cruz Azul y es que tuvo la atinada idea de homenajear a uno de sus más grandes ídolos: Miguel Marín. El homenaje se llevará a cabo en la jornada 17 del torneo regular cuando La Máquina enfrente a Monterrey. En dicho partido Jesús Corona portará un uniforme idéntico al que usaba el portero argentino, recordando los grandes lances y, sobre todo, aquellos triunfos que le dio al equipo en la época dorada del club cementero. Este tipo de reconocimientos son una magnífica idea y es que son pocos los que le dan su lugar a los históricos, y ya que nos tocó una época sin héroes, qué mejor que recordar a un Superman.

El calcetinazo es para aquellos que creen tener perfil griego y que por eso lanzan agresiones racistas hacia jugadores de color. Apenas en el partido entre León y Pumas de la doble jornada, se escucharon burlas y gritos de la porra universitaria en contra de los colombianos Darío Burbano y Eisner Loboa, quienes recriminaron al final del encuentro con justa razón estas conductas. Vivimos tiempos violentos en nuestro país como para atizar más el fuego en actividades sanas como lo es el futbol, así es que seamos consientes y cuando veamos a uno de estos “güeritos” tan “amenos” ¡señálenlos!, haber si con un rato en el “bote” se acuerdan de ser humildes.

Y el desempance es para el más talentoso de los cómicos mexicanos (y para nada que hablo de Polo Polo, Cantinflas o Chespirito) y es que Jorgito Vergara acaba de salir con la puntada de que las Chivas son iguales o, incluso, mejores al todo poderoso Barcelona. ¡A punto de hacerme en los pantalones estuve al leer esto! Resulta que tal afirmación la hizo basándose en unas estadísticas que aseguran que el Rebaño toca más veces el balón en un partido que los Culés con todo y Messi. ¡Jorgito, mejor investiga quién te hizo esas estadísticas, no vayan a ser las mismas encuestadoras que le dieron la victoria al copetón! ¡Nos chutamos!