Efraín Palomino Morales
Corresponsal de La Raza del Noroeste
Al mando de José Manuel de la Torre, el Tri volvió a ser el gigante de la Concacaf y mostró un estilo que nos hace soñar con un 2012 lleno de esperanzas.
Cuando a finales del 2010 se dio a conocer que Víctor Manuel Vucetich no aceptó el puesto de director técnico de la Selección Mexicana de Futbol, la familia futbolística en México se quedó como mi abuela cuando su viejo no llega de la parranda: con el Jesús en la boca, y es que no sólo el “Rey Midas” del futbol le hizo el fuchi a la selección sino que, por si fuera poco, su nuevo mesías sería José Manuel de la Torre.
Poco se esperaba de un técnico joven que si bien ya tiene un peso importante en el futbol local al conseguir tres títulos de liga (uno con Chivas y dos con Toluca), el escepticismo reinaba y las esperanzas eran contadas, sin embargo, el año 2011 fue todo lo contrario en el accionar de nuestros ratones verdes.
De entrada, sus números al frente de la Selección Mexicana son más que alentadores. De hecho, de los últimos cinco entrenadores que han estado al mando del Tri el “Chepo” es el que mejor ha iniciado un proceso. Ni Javier Aguirre ni Sven-Göran Eriksson ni Jesús Ramírez ni Hugo Sánchez y mucho menos el “bigotón” Ricardo La Volpe pudieron mantener el invicto en sus primeros partidos dirigidos, racha que José Manuel de la Torre alargó hasta el partido número 15, el cual perdió ante su majestad Brasil en el Territorio Santos Modelo de Torreón.
No obstante a que la selección lleva hasta el momento un proceso con buenos resultados, sin lugar a dudas que el mayor logro del 2011 fue recuperar el respeto y prestigio de la Concacaf. Con aquella heroica victoria sobre Estados Unidos en la final de la Copa Oro y con la bella estampa diseñada por Giovani Dos Santos en aquel gol que finiquitó el partido ante el acérrimo rival y daba el pase a México a la Copa Confederaciones, el primer gran paso del “Chepo” estaba dado y con él la credibilidad llegaba.
Después la Federación Mexicana de Futbol tuvo un gran acierto (¿qué comerían porque eso no se les da?): se concretó una mini gira al otro lado del charco para medirse con dos selecciones de respeto.
Y no sólo no se perdió ante Polonia y Chile sino que, sobre todo, el Tri mostró personalidad y ganas de volver a ser una selección importante.
Pero ¿cuál ha sido la formula de su inesperado éxito? Además de su gran conocimiento táctico y de la honestidad de su trabajo, el “Chepo” tiene eso que a otros les falta: disciplina.
Para nadie es un secreto que en la selección hay “vacas sagradas” que saben de su condición y por eso se portan peor que el Chavo del Ocho.
José Manuel supo aplicar medidas que ayudaron a cuadrar a los rijosos (nomás pregúntenle a Rafita Márquez, que no lo convocó a los últimos partidos por andar de broncudo y todas las puedo en la MLS).
El 2011 está por colgar los tachones (o tacos, si prefieren los de suadero) y aunque en el ranking mensual de la FIFA el Tri sigue sin figurar entre las mejores selecciones, las esperanzas de que el 2012 será mejor son muchas.
Las eliminatorias mundialistas de la Concacaf rumbo a Brasil 2014 arrancan en junio y la selección mexicana tendrá que jugar ante sus similares de El Salvador, Costa Rica y Guyana para buscar acceder al hexagonal final de la Concacaf y, entonces sí, ver si el “Chepo” el “bueno” que nos lleve a disputar un quinto partido mundialista a ritmo de samba.
