Agencia Reforma
En noviembre del año pasado asistimos al primer previo del musical Spider-Man: Turn Off The Dark. Después de seis meses y 183 funciones de lo que se ha convertido en el período más largo de preestreno en la historia de Broadway regresamos al Foxwoods Theatre.
Tras la polémica que causó la salida de Julie Taymor, autora y directora original de este montaje, sentíamos una inmensa curiosidad por conocer los cambios por los que esta obra habría atravesado. El espectáculo se convirtió también en la producción más cara en la historia del teatro con una inversión valuada ahora en 70 millones de dólares. La puesta en escena reabrió sus puertas tras enfrentar en su primera etapa de operación no únicamente la opinión poco favorable de la crítica especializada, sino una serie de accidentes graves.
Las rutinas aéreas han quedado limpias en su totalidad. Cabe recordar que en más de una ocasión los productores del fastuoso montaje recibieron la visita de distintas autoridades para asegurar la integridad física de los actores y del público.
La secuencia de vuelo, en la que se accidentó el actor Christopher Tierney, tras caer de mas de 10 metros de altura en diciembre, fue suprimida. Ahora son más notorios los cables y los arneses de seguridad. Incluso si un espectador se encuentra sentado en las primeras filas al centro, logra ver con perfecta claridad a los elementos encargados de verificar los protocolos antes de iniciar cada escena de acción. Hasta es posible ver las señales no verbales que actores y staff se transmiten antes de cada vuelo.
Los que también se dieron a la tarea de modificar su trabajo fueron Bono y The Edge. Los músicos irlandeses no únicamente tuvieron que hacer arreglos a lo ya compuesto sino crear unas cuantas canciones adicionales con las que la narrativa cobrara mayor coherencia y se apegara en mayor medida a la estructura de los musicales de Broadway, como incluir una obertura.
Se cambiaron detalles como el ocultamiento de dos músicos que, originalmente, corrían la función desde una plataforma situada a un costado del escenario. Asimismo, la inclusión de diseños inéditos de vestuario, el incremento de puentes coreográficos y hasta nuevas propuestas para la imagen gráfica de la obra, evidenciaron el interés de este equipo por sacar a flote este barco que había intentado zarpar desde hace nueve años.
El orden de algunas escenas también fue alterado. Así, la presentación de Peter Parker ahora ocurre al inicio de la obra a diferencia de la puesta en escena original en que su aparición tenía lugar unos diez minutos después de haber comenzado la función. La intervención de la Viuda Negra (Arachne), fue disminuida casi en su totalidad, cediéndole el rol antagónico al Duende Verde. Actualmente ésta sólo aparece en los sueños de Parker como un presencia mística.
En este sentido, quien más respeto nos merece ante este acontecimiento que marcó un hito a nivel mundial en el ámbito del teatro es el productor Michael Cohl. Este empresario que lleva las riendas del proyecto, decidió corregir todos las fallas que se hicieron presentes desde los ensayos generales.
Cohl aceptó con valentía y humildad las deficiencias artísticas y técnicas de su montaje. Comenzó por remover a la laureada directora Julie Taymor de su cargo. Contrató a un nuevo equipo de creativos talentosos que reinventaron, con base en lo propuesto por Taymor, este musical y que dieron a conocer públicamente la noche del martes la versión definitiva que seguramente dará la vuelta al mundo.
Spider-Man: Turn Off The Dark no sólo podrá mantenerse en cartelera por un buen tiempo y ser uno de los éxitos de taquilla de la temporada. Su historia podría convertirse en un caso de estudio al que deberán prestar atención todos aquellos que piensen dedicarse a este negocio, si es que entre sus propósitos profesionales se encuentra levantar un proyecto de estas magnitudes.
Definitivamente, Spider-Man: Turn Off The Dark es hoy un mejor producto que el que se presentó hace algunos meses en la Gran Manzana. Es un espectáculo que recomendamos no tanto por su valor artístico, sino como una atracción más que Nueva York ofrece a los turistas. Logrará satisfacer a quien acuda con el afán de presenciar impactantes secuencias de vuelo, pantallas gigantes de alta resolución y tecnología nunca antes vista en teatro.
Ha sido una gran noche para quien definitivamente fue el verdadero héroe de esta función: el productor Michael Cohl. Esta aventura culmina con el aprendizaje de una etapa histórica para las páginas del teatro en el mundo, la reunión de todos los miembros que conforman la familia de este musical encabezada por Julie Taymor y Bono, y una larga vida para Spider-Man: Turn Off The Dark. Nada más valioso en la mano de un productor que una brújula orientada hacia el sentido común de aquel que tendrá la ultima palabra: el público.
