No habrá crema en este taco…

Opinión

Jorge Rivera

La Raza del Noroeste

Menos de 48 horas después de ser eliminado por los Chicago Bears el domingo anterior, tras caer por 35-24, el entrenador de los Seattle Seahawks de la NFL, Pete Carroll, despidió al coordinador de su ofensiva, un joven llamado Jeremy Bates, que el mismo trajo al equipo desde la U de California del Sur.

Se ha reportado que ya le ofrecieron el puesto a un reemplazo, y mientras tanto nombró de asistente general a un señor de nombre Tom Cable, graduado de la “Prepa” de Snohomish, WA. que había servido 2 años como entrenador principal en Oakland, y tiene reputación de ser temperamental y agresivo.

Son síntomas de que Pete Carroll no se anda por la ramas, que busca lo que quiere, y lo consigue.

Si bien es cierto que el equipo quedó por fuera esta semana, que tuvo un rendimiento mediocre, con más partidos perdidos que ganados, y que sus estadísticas generales estuvieron entre las peores de los 32 equipos de la liga, 28 en yardas totales, penúltimos en avanzadas por tierra, 25 en puntos en contra, etc, existe una cosa que se puede decir con confianza:

Los Seahawks lograron traer un entrenador de mentalidad ganadora, que no se anda con explicaciones, que solo cree en alcanzar la victoria.

Triunfo y revancha

Pete Carroll demostró en esta temporada que sabe cómo ganar, y que busca los medios para hacerlo.

Lo precedía su carrera colegial con la USC, donde venía de ganar 8 titulos de la conferencia PAC 10 y dos campeonatos nacionales, era sin duda el entrenador más temido del país a nivel colegial; pero existían dudas de su capacidad para tener éxitos en la NFL.

Carroll ya había dirigido en la liga mayor, fracasando con los Patriotas de Nueva Inglaterra, entre 1997 y 1999.

Es su segunda oportunidad, y desde el inicio mostró que no se duerme ni espera que las cosas pasen, recibió un equipo sin figuras, con un mariscal de campo pasado de sus mejores años, sin respuestas en el juego terrestre, y sin receptores de nombre nacional.

El nuevo entrenador “rasguñó la olla” de talento de la NFL y trajo jugadores perdidos de los planteles titulares, algunos ni siquiera activos en la liga sino dedicados a otros oficios, y aunque no los llevó al Super Bowl, logró con ellos mejores resultados de los que se esperaba, dando respeto a varios desechados.

Los ejemplos más notables los hemos mencionado varias veces, Mike Williams, el receptor de mas de 1.90m que ya no estaba en la liga después de ser despedido por dos equipos distintos, y Marshawn Lynch, el corredor trasero que fue dejado en libertad por Buffalo tras el tercer partido de la liga.

Con pedazos de plantel y batallando lesiones, Carroll se dio maña de ganar la división sin ser el favorito, y calló a toda la NFL sacando del camino al campeón reinante, dos semana atrás.

El californiano parece camino a cobrar revancha en la liga de los grandes.

Pero.., no tan rápido, Pete

Carroll es un ganador obsesivo, su carrera de entrenador colegial terminó en medio de la controversia, porque la Universidad que dirigía fue sancionada por prácticas dudosas en la consecución de jugadores.

Por otra parte, y quizás para contrarrestar la mala prensa de las sanciones, escribió un libro “Ganar por Siempre” (Win Forever) donde plantea una filosofía de vida, de hacer todo mejor que nunca se ha hecho antes.

Para llevar a los Seahawks al Super Bowl, como toda la región quiere y los fieles seguidores merecen, Carroll vá a tener que hacer uso de toda su filosofía, y mucho más.

Porque aún es el entrenador de un equipo mediocre; este es un resumen corto de los principales problemas del equipo, de cara al futuro:

1. Matt está viejo; Ya es oficial, a sus 35 años, y habiendo sido interceptado 17 veces en el 2010, no hay quien duda que a los Seahawks se les hizo tarde para reemplazar su mariscal de campo; en este momento no tienen opciones viables, y es muy posible que lo firmen por uno o dos años más, mientras forman a un juvenil, o un actual suplente.

2. ¿Quién lleva el balón?

Otro problema crónico es el ataque terrestre; este año trajeron el fogoso #24, “La Bestia” Lynch, que a veces ruge, pero a veces duerme, y dista mucho de los verdaderos Ases de la liga, como Adrian Peterson o Steven Jackson, futuros miembros del Salón de la Fama; en el equipo no hay nadie parecido a ellos, y ningún juvenil proyecta en ese nivel.

3. ¿Quién agarra los pases?

Mike Williams puede ser muy alto, y haber atrapado el óvalo avanzando 750 yardas con 2 anotaciones; pero los mejores de la liga andan por las 1,100 y mas yardas, por los 7 y más “touch downs”.

El equipo tiene una línea ofensiva decente, y a veces, no siempre, detiene al mariscal rival, pero su ataque no tiene jugadores de primer nivel y su defensa sigue viniendo de más a menos.

Pete Carroll es, hoy día, lo mejor del equipo, un entrenador recién llegado, con ganas, talento y sed de venganza.

El resto, tendrá que lograrlo él mismo poco a poco, casi desde cero.