¡Y arriba el norte, pelados!

Efraín Palomino Morales

Corresponsal de la Raza del Noroeste

Dos semanas han pasado ya de que la fiesta grande del fútbol mexicano comenzó y en nuestro rancho la parranda cascarera sigue a todo la que da. En la cantina La Cáscara de Seattle dos camaradas, aunque más “jarras” que nuestros diputados en viernes de quincena, seguían levantando la copa y cantando a todo pulmón y de puritito placer.

“¡Si nos dejan, nos vamos a campeonar toda la vida! ¡Si nos dejan, nos vamos a vivir con los regios! ¡Yo creo podemos ver, el domingo al atardecer un nuevo título! ¡Yo pienso que el Chupete, Vucetich y yo podemos ser felices todavía! ¡Si nos dejan, buscamos un rincón en el Cerro de la Silla! ¡Si nos dejan, haremos de los rayados unos caballeros! ¡Y ahí juntitos los dos, cerquita de Dios seremos campeones como lo soñamos! ¡Si nos dejan, te llevo de la mano amigo regio y ahí nos vamos!”, cantó a corazón abierto el hijo del cantinero, quien no ocultaba su amor por el Monterrey.

“¡Los chilangos andan volando bajo, su orgullo está por los suelos! ¡Y mis laguneros tan alto tan alto mirando sus desconsuelos, sabiendo que son unos santos y que están muy cerca del cielo! ¡Las Águilas siguen volando bajo, nomás porque la monumental ya no los quiere! ¡Y yo estoy clavado con mis Santos, me gusta seguir sus goles sabiendo que son los mejores! ¡Tú y la nubes me tienen loco, tú y las nubes nos harán campeonar! ¡El América para arriba voltea muy poco, mis Santos para abajo no saben mirar!”, respondió orgulloso el lagunero, que con tequila en mano brindó con el hijo del cantinero y juntos gritaron “¡Y arriba el norte, pelados!”.

Mientras los dos norteños se daban gusto de lo lindo, afuera de la cantina y sentados en la banqueta el Chido One y Don Pedro bien abrazados le cantaban a sus Águilas y Pumas que no pudieron poner en alto el nombre de los chilangos: “¡Tú eres la tristeza de mis ojos, que lloran en silencio por tu eliminación! ¡Me miro en el espejo y veo en mi rostro, el tiempo que he sufrido por tu adiós! ¡Obligo a que te olvide el pensamiento, pues siempre estoy pensando en la final! ¡Prefiero apagar la tele que prenderla, de tanto y tanto que me duele que en la final no estés! ¡Cómo quisiera ah, que tú la disputaras, que tus jugadores jamás se hubieran confiado nunca y estar jugándola! ¡Cómo quisiera ah…!

El chanflazo es para la Selección Mexicana de Fútbol Femenil que, mejor que el Tri del Vasco, trae los pantalones bien puestos para comenzar su participación en el Mundial de Alemania 2011. Esta semana se realizó el sorteo y las mexicanas quedaron ubicadas en el Grupo B, sus rivales serán: Japón, Nueva Zelanda e Inglaterra. Esta no será para nada una justa fácil, ya que nuestras paisanas no participan en mundiales desde 1999, sin embargo, el haber mandado a Estados Unidos a la repesca nos anima más que un tequilita con sangría.

El calcetinazo es para los incrédulos que aún creen en las listas de la FIFA.

¿O acaso no es para soltar la carcajada cuando nos dicen que el América es el mejor club de México en la década? ¡Hasta los cacahuates que me estoy comiendo se me atoraron de la risa! Yo les preguntaría a estos señores que tanto “esfuerzo y talento” ponen en dichas listas (así deberían hacer sus listas, ¡pero del mandado!) ¿Y dónde dejan a Pachuca, Toluca y Pumas si estos equipos ganaron títulos a más no poder en estos últimos diez años?

Y ya que estamos de buen humor con tan creativas “puntadas”, el desempance es para otro que todavía cree en los Santos Reyes y que se las da de Krusty el payaso (aunque más bien tiene facha de Cepillín). Resulta que el presidente del América Michel Bauer afirmó que no importa la eliminación ante los laguneros, ya que las Águilas llegarán a la final el siguiente torneo. ¿A qué final se habrá referido este camarada? Pues solo que a la final de los Oscar, en la categoría de mejor caricatura de equipo de fútbol.

¡Nos chutamos la próxima semana!

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