Agencia Reforma
GUADALAJARA, Jalisco – Los números que registraron los foráneos en el Apertura 2010 son decepcionantes y muestran claramente que la elección por parte de los clubes no es la adecuada.
De los 78 foráneos que militan en el balompié azteca, sólo 38 fueron titulares indiscutibles en el esquema de sus cuadros, es decir, menos del 50%.
La tendencia de equipos como los Pumas, que en las últimas temporadas han encontrado sus refuerzos en las Fuerzas Básicas, ha disminuido la plantilla de extranjeros en la Liga mexicana.
La regularidad que mostraron los fichajes de otros países indica que 57 de 78 futbolistas rebasaron la mitad de los minutos posibles del torneo, contando los cotejos que disputaron en la Liguilla.
Como ya es costumbre, Chivas no utilizó extranjeros; Pumas y Cruz Azul disputaron el certamen con sólo dos y tres extranjeros, respectivamente, mientras los demás llenaron sus plazas, pero prácticamente ninguno tuvo a sus cinco foráneos de titulares indiscutibles.
Toma fuerza
Algunos dueños de equipos se han pronunciado a favor de disminuir las plazas a los extranjeros o poner candados que obliguen a los clubes a contratar mejor calidad, como en otras ligas, en las que forzosamente deben elegir seleccionados de otros países, sin embargo, no se ha concretado nada.
“Cualquier reducción debe tener un tiempo para poder ser ejecutada, no puede ser ejecutada de la noche a la mañana. Hay muchas aristas alrededor de este tema y es un tema que está en la carpeta del Comité de Desarrollo Deportivo”, señaló el secretario general Decio De María días atrás.
La peor cifra de rendimiento la tiene el volante ofensivo de los Tigres, Everton Cardoso, quien vio acción tan sólo en 183 minutos y su costo hace un año, según fuentes extraoficiales, rondó los 5 millones de dólares.
El fichaje más rentable fue el ecuatoriano Christian Benítez, quien sumó mil 981 minutos en 23 compromisos con la escuadra de los laguneros, seguido por el zaguero del Monterrey José María Basanta, con mil 941 en la misma cantidad de juegos.
Algunos elementos como el argentino Daniel Ludueña, quien desde su llegada a México no había tenido una productividad tan escasa como la del Apertura 2010, no fueron capaces de ser pilares y la consigna que tienen los no nacidos en tierra nacional no se cumplió, pues en su caso no suplió carencias en Santos.
Mientras que algunos otros que recién llegaron a la Liga azteca, como el volante colombiano del Atlas, Michael Ortega, Alen Skoro del Querétaro y Tabaré Vuidez del Necaxa no terminaron por adaptarse al ritmo que se imprime en los rectángulos mexicanos.
El equipo que más minutos tuvo a sus refuerzos en activo fue el Monterrey, club que se adjudicó el título del Apertura 2010.
