Otro año triste

Definitivamente ser seguidor de los Marineros de Seattle se ha convertido en una tristeza.

Es posible que la organización del club, su conexión con la comunidad, su cantidad de jugadores hispanos y actividad con miembros de nuestra cultura nos traiga sentimientos de amistad con el equipo.

Pero en lo deportivo, los Marineros fueron un desastre.

La salida de Don Wakamatsu es posiblemente la última noticia grande de un año en que prácticamente todo salió mal.

Hace tiempo no se arrancaba la temporada con tanta ilusión, un gerente y un entrenador nuevo parecían estarle cambiando la cara durante el 2009.

El ídolo legendario (Ken Griffey Jr.) había regresado, se contaba con su contribución, y a ello se sumaba haber asegurado al “Rey”, Felix Hernández, y traídos a uno de los mejores lanzadores de la liga, Cliff Lee.

Todo se derrumbó, Wakamatsu perdió las riendas del equipo y no pesó como líder en el banco; el tema fue evidente cuando surgieron rumores sobre Griffey Jr. durmiendo durante un juego.

Después, hoy sabemos, la confrontación entre Griffey y Wakamatsu fue más abierta, y ahora ninguno de los dos está en el equipo.

En el tumulto, Cliff Lee entendió que Seattle no era el mejor equipo para su futuro, y los Marineros lo vendieron antes de cumplir una temporada.

En la cancha, el problema mortal fue la ofensiva, nadie batea, nadie ocupa posiciones decentes en las estadísticas.

Los Marineros son últimos en promedio de bateo de la liga, con 0.235.

Un año más con la pregunta ¿a quién le importa? ¿Quién realmente dirige los destinos del equipo?

A quienes los siguen de cerca les quedan dos meses de dolor, y quizás una mejoría “post mortem”, para tener con qué soñar para el 2011. JRP