La “personalidad propia” del balón que se usa en el torneo, y los errores de porteros que “condenaron” a sus equipos, fueron las principales notas críticas de la primera jornada en Sudáfrica.
“El Salón de la infamia”, lo ocupó sin duda el portero de Inglaterra, Robert Green, quien a los 40 minutos del primer tiempo dejó escapar entre sus manos un remate rutinario del estadounidense Clint Dempsey.
Inglaterra cedió con ese gol el empate a un equipo Yankee que fue inferior en la cancha, pero que niveló el resultado gracias a la mucho mejor actuación de su propio arquero, Tim Howard.
Aunque los porteros de Argelia y Corea del Norte fueron tambien criticados por goles recibidos, el Paraguayo Justo Villar es quien acompañará a Green en la silla de culpables, tras costarle con una mala salida, la que habría sido victoria de su país contra el campeón reinante, Italia.
Abdelkader Ghezaal, #9 de Argelia, pudo haber causado, por su parte, la derrota a su equipo, tras hacerse expulsar con dos tarjetas amarillas en menos de 20 minutos que estuvo en cancha.
Marco Antonio Rodriguez, el conocido “Chiqui Drácula”, dio de qué hablar en su actuación dirigiendo el juego entre Alemania y Australia, expulsando con roja directa a Tim Cahill de Australia, en jugada que la prensa de ese país consideró injusta.
