Arranque de “BOSTEZO”

Jorge Rivera

/ <I>La Raza del Noroeste</I>

Para analizar la primera semana del Mundial de Futbol de Sudáfrica, es necesario hacer notar dos estadísticas importantes.

Primero, 9 de los 16 juegos se fueron al dencanzo del primer tiempo sin que se anotara un gol.

Segundo, el promedio de goles por juego en la primera jornada fue de apenas 1.5

El mundial tuvo un comienzo mediocre.

Fueron más de 600 minutos acumulados, que quienes querían ver el mejor fútbol del mundo tuvieron que esperar, durante esos 9 partidos, antes de siquiera cantar un gol.

“Hagámonos despacito”

La mayoría de equipos parecía conformarse con empates en la primera jornada, y en un par de casos puede decirse que prefirieron llevarse una derrota pequeña, encerrándose atrás, en lugar de arriesgar frente a equipos “grandes”.

Tal es el caso de Nigeria, que despues de verse arrollada por 20 minutos de ataques de Argentina, y cayendo 1-0, se replegó a jugar un fútbol de poco riesgo, sin buscar el empate y llevandose al hotel una derrota conveniente.

El partido entre Portugal y Costa de Marfil marcó, quizás, el clímax de la pasividad, solo tres remates a puerta en todo el juego, difícilmente hace honores al llamado “Grupo de la muerte”.

Bien por los nuestros

Solo uno de los equipos latinoamericanos cayó en la primera ronda, Honduras, y perdió precisamente contra Chile, otro de los nuestros.

En líneas generales Argentina, Brasil, México Chile y Paraguay tuvieron buenas presentaciones y tiene en este momento buena opción de quedar en los 16 mejores del mundo.

Argentina fue de todos quien salvó el obstáculo más grande, derrotando al otro equipo fuerte de su grupo, Nigeria, lo que deja la albiceleste con el camino despejado.

El fútbol defensivo se llevó el premio grande a través de Suiza, que esperó a España todo el partido, sumiéndolo en tragedia con un contragolpe letal.

La segunda jornada deberá ser más intensa, cuando los 9 equipos que perdieron tendrán que salir a buscar 3 puntos, pero el verdadero drama, el verdadero fútbol agresivo, al parecer, no se verá de manera consistente hasta la última jornada.