No existe debate más antiguo en el fútbol, que el de si es más importante ganar, que jugar bien.
Por eso nadie puede decir con precisión, qué tan antiguo es el refrán: “Jugaron como nunca, perdieron como siempre”, que ha acompañado nuestro deporte por mucho tiempo.
El “triste empate”, como lo llamó Kennedy Hurtado, de Sounders el sábado en la noche, trae más que nunca este tema a la corta historia de los de Seattle.
“Yo pienso que es lo mejor que hemos jugado este año; jugamos increíble, especialmente en el primer tiempo”, había dicho Freddie Ljungberg el sábado anterior, luego del partido en Toronto.
¿Ah, sí? entonces, ¿Por qué perdieron 2-0? dirían algunos.
Los verdes han logrado apenas 2 puntos de 9 posibles en los últimos tres juegos; eso es muy poco. Pero, ¿Han jugado bien?
Todos queremos que el equipo gane y juegue bien, las dos cosas; la pregunta para cada uno, y la respuesta es muy personal y diferente es, si hay que escoger, ¿usted que prefiere?.
Sounders está jugando muy bien, es una verdad notable, el fútbol es un espectáculo, es decir, se hace para agradar un público; y aunque a la gente le agrada ver ganar, tambien le agrada el buen fútbol,
En Toronto Sounders le tocó el balón a su rival por donde quizo; registramos sesiones con 17 toques sin que los de blanco “la pudiera oler”.
Este sábado, acá en Qwest, el poderoso y organizado Columbus parecía un equipito de barrio, Sounders hizo lo que quizo y si solo entró un gol fué por mala puntería, (lo que pasa es que Columbus empató en otro error defensivo).
Cuando en el segundo tiempo el “Crew” se agrupó distinto y realmente “metió” en el partido a Schelotto (Ovación para el entrenador, porque algo hizo en el medio tiempo) entonces el partido se puso “sabroso”, de ida y vuelta, de tome y deme.
A eso es que va uno a fútbol. Ojalá se gane, se quiere que el equipo gane, por supuesto, pero por ejemplo, si usted ve jugar al Houston Dynamo, vé un equipo medio aburridor, sin talento individual, que juega a abrirse por los costados y tira centros el 70% del tiempo. Eso sí, tiene dos títulos recientes, y sacó a Sounders de la liguilla el año pasado, pero…
Houston es la segunda ciudad más grande de este país, en tamaño general, y también en tamaño de población hispana. Sin embargo, a su equipo lo siguen menos de 15 mil promedio por semana.
¿Quienes están jugando bien?
Freddie Ljungberg: Yo dejé de ser aficionado al sueco cuando llegó a Sounders, curioso; hace diez años lo identificaba como el único europeo que jugaba como si fuera Latino; alero por derecha me recordaba a Jairzinho, a Willington Ortiz, dribabla y entraba con el balón al pie; daba gusto verlo…
Aquí me cayó pesado al principio porque discute por todo, porque pacería querérsela llevar siempre para su casa, y porque no se la pasaba a Montero.
Pero el sueco está inspirado, tiene velocidad, picardía y ubicación; y parece estar conectando mejor con su compañero. Hace tres juegos, cuando entró a reemplazar a Montero, pareció que le decía “Good job, Buddy”, y en Qwest este sábado, Fredy aplaudió un par de veces jugadas de Ljungberg, que él no alcanzó a continuar.
La química parece estar “cuajando”.
Fredy Montero: La malas lenguas pueden ser muy malas; la historia del CSK Moscú parece haber afectado la reputación de Fredy en los medios en inglés, y recreado una pequeña ola de antipatía, que se suma al hecho que el colombiano juega un fútbol que el “americano” promedio no entiende, donde la inteligencia no solo importa más que la velocidad, sino que a veces exige no usar la velocidad.
Si te paras de repente, escondes, y cambias el perfil, entonces le quitas al balón la trayectoria que tu rival está esperando, lo confundes; pero claro, confundes tambien al aficionado que no entiende.
Por eso lo critican.
Pero Montero está jugando muy bien, inteligente, ubicado, abriendo espacios y llenándolos tambien; además de sorprendiendo cuando viene de atrás a apoyar la defensa. No siempre, es cierto, pero es una forma válida de ver el fútbol. El que diga que está “desmotivado, esperando irse para Europa”, no está diciendo la verdad, el nuestro “la está metiendo”, se vé en la cancha.
Steve Zakuani: El africano se mueve, no hay duda, y sabe buscar la raya sin que casi nadie lo pueda marcar; le falta un poco saber qué hacer, y hacerlo con precisión, cuando llega a la raya, pero cuando llega por el centro es muy peligroso.
Zakuani puede terminar siendo una estrella del fútbol mundial, tiene condiciones y parece estar aprendiendo; además es letal en balones repentinos, porque es realmente veloz.
¿Y la defensa?
Al técnico le toca ahora mirar al otro lado de la cancha, donde han pasado cosas raras en los últimos 5 goles recibidos:
1- Balón largo a espaldas de Hurtado, el colombiano y Keller llegan pero les ganas Cunningham y se les cuela, penalty, gol, y lesión de Keller.
2- Un jugador entra driblando en el area y nadie lo para, pasa el balón entre Hurtado y Leo, y se lanza, el árbitro marca un penal que no existió.
3- Osvaldo se enreda y pierde de vista el balón, le que a DeRo.
4- Riley le manda un balón dividido a Marshall, que en su afán lo entrega a un contrario.
5- Riley, o quien debiera marcar a O’Rourke brilla por su ausencia en la izquierda de Columbus, el lateral centra con toda la cancha para él, y en el centro pierden la marca del cabeceador de Columbus.
Tenemos problemas, la defensa necesita ajustar.
En resumen
Pocos equipos pueden decir que tienen tres jugadores ofensivos que andan bien; el equipo gusta, juega fútbol bonito.
Pero sí, se necesitan los puntos, se necesita ganar, de manera que aún hay que trabajar adelante para que entre el balón.
Y, por primera vez quizás en estos 15 meses de historia, hay que ajustar la defensa.
Cada quien decide si apoya o no el equipo, porque no está ganando; pero el fútbol que está jugando es agresivo, entretenido y de calidad, vale la pena verlos, y se puede ser optimista de que los resultados vienen en camino.
Hay que esperar que lleguen los goles, y que Sigi hale las orejas que tengan que halar, porque nuestra defensa es mejor de lo que hemos visto este año.
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