Efraín Palomino Morales
Corresponsal de La Raza del Noroeste
Todos en la cáscara nuestra lo sabíamos (y los que no, es porque seguramente estaban más pendientes de las declaraciones de Ricky Martín): antes de concluir el Bicentenario 2010 las golondrinas se entonarían en memoria de una tribu que estaba desahuciada desde el inicio del torneo y que hoy, como se había anunciado, descansa en paz.
Así es mi Raza, oficialmente los Indios de Ciudad Juárez descendieron a la Liga de Ascenso y la tristeza, como ya va siendo costumbre por aquellas tierras, se respira en cada rincón de sus calles. El último clavo en su ataúd corrió a cuenta de unos atlantistas que relincharon tres veces, además de la victoria de los Gallos Blancos del Querétaro que terminó de dictar sentencia.
El descenso de la tribu es muy triste porque si algo le da luz a esta hermosa pero castigada ciudad es la cáscara de cada quince días. Sabemos de sobra que la violencia es un cáncer que agobia a nuestros hermanos de Ciudad Juárez, sin embargo, las tardes futboleras en su estadio eran el pretexto ideal para olvidarse de sus problemas y disfrutar la sana convivencia social.
La mala administración de su directiva hizo que este equipo aguerrido (y semifinalista apenas hace un año) fuera mermando su enorme corazón y las consecuencias ahí están: la tribu no sólo descendió sino que, por si fuera poco, ya se habla de que la franquicia se pondrá en venta para cambiar de sede.
La suerte está echada y los dados le dieron la espalda a unos Indios que, al menos en la fe de su noble afición, seguirán a la espera de que un día no muy lejano regrese el fútbol de primera división a Ciudad Juárez. ¡Ánimo paisanos juarenses, que la batalla cascarera se perdió, pero en la guerra contra la inseguridad todavía podemos dar la vuelta en el marcador!
El chanflazo es para el “coco” del Vasco, y conste que no me refiero a su mente brillante sino a la presencia de Oscar Pérez en la convocatoria nacional para la concentración previa al Mundial de Sudáfrica 2010. Muchos se preguntarán qué cornetas toca el Conejo en el Tri si para el puesto de arquero hay más de tres chamacos que sin ningún problema pueden cubrir el arco, sin embargo, no todo en el caldo es chícharo verde, también se necesita conejo viejo para que amarre ¿o no, mi Paco Memo y mi Michel?
El calcetinazo es para el drama que se traen los Tigres y es que todo, absolutamente todo, les está saliendo peor que churronovela del canal de las estrellas. No sólo corrieron al Travieso y a los dos días le pidieron perdón sino que, además, el vaso no soportó una gota más de frustración y terminó, irremediablemente, por derramarse: la Comisión Disciplinaria vetó el estadio Universitario por los actos de violencia que se suscitaron la jornada anterior. Al paso que van, serán los que ocupen el lugar de la tribu.
El desempance es para el partido de partidos, la batalla de batallas, la revolcada de revolcadas; este fin de semana es de clásico mexicano y en el palenque de nuestro rancho se tiene a los gallos listos, a la espera de que la voz ronca de Chente (no alcanzó para el Potrillo) se entone y diga: “¡abran las puertas señores, que yo mismo voy a soltar!”. Chivas llega mucho mejor, aunque si algo tienen los de Coapa es orgullo y se crecen ante el rebaño. ¿Pronóstico? Ustedes tienen la mejor opinión.
