Efraín Palomino Moreles
Corresponsal de La Raza del Noroeste
No se sabe si las lágrimas que escurrían sobre sus mejillas eran por la emoción de estar en la lista de los diecisiete elegidos o porque, de plano, extrañarán los chilaquiles domingueros que les preparan sus “gordas” y las noches de pata después de jugar con sus clubes.
La concentración de la Selección Mexicana comenzó esta semana con diecisiete jugadores de la liga local y, más que hospedar a las piernas cáscareras más importantes de este país en un centro de alto rendimiento, Javier Aguirre enclaustró a sus monjas en un convento inexpugnable para prepararlas y enaltecer los hábitos tricolores.
Como era de esperarse, son muchas las dudas y más aún los reclamos por la lista de convocados que definió Aguirre. ¿Porqué el Conejo y no Oswaldo?, ¿Porqué dejar a Sinha y llevar al Cuau?, ¿Porqué el Barsa es mejor que el Madrid? (…perdón, me dejé llevar por la emoción de la semana pasada). En fin, esta clase de cuestionamientos son el pan de cada día en todos los países que participarán en Sudáfrica 2010, por lo que el Vasco ya se curó de espanto.
Por lo pronto el ánimo es de lo mejor, sobre todo ahora que el Chicharito fue fichado por el Manchester United. Esta noticia llenó de esperanza y motivación a los que están concentrados y es que el fútbol europeo, como diría el Chavo del Ocho, ya nos tomó el lado amable y participar en la justa mundialista será una vitrina inmejorable para que más mexicanos se brinquen el charco.
Son diecisiete compadres, más los once europeos que siguen en competición (incluido el fantasma de Nery) los que estarán bajo la castidad de Sor Vasco, quien trae toda la intención de hacer historia con el mejor equipo mexicano de todos los tiempos. ¿Será que Aguirre se tomó muy enserio sus votos o es que en verdad nuestros paisanos traen lo necesario para exorcizar las malas experiencias mundialistas y llegar por fin al quinto partido?
Por lo pronto, habrá que encomendarse pues a nuestras monjas tricolores y prenderles las veladoras.
El chanflazo es para la Comisión Disciplinaria y es que decidió, justamente, darle una octava vida al Gato Ortiz. Resulta que la prueba antidoping del portero suplente del Monterrey dio positivo y, en consecuencia, se supuso en primera instancia una suspensión de dos años, lo que significaría el fin de la carrera de este arquero al ser un jugador muy veterano. Sin embargo, la Comisión le dio de plazo hasta el próximo lunes diecinueve para que presente pruebas que demuestren su inocencia.
El calcetinazo es para “Darwin Schumacher” y es que el jugador colombiano de Santos Laguna Carlos Darwin Quintero sufrió un aparatoso accidente automovilístico en el que dejó inservible su flamante Audi 2009. Se dice que se debió a la imprudencia y al exceso de velocidad, por suerte nadie sufrió consecuencias que lamentar, sin embargo, no hay que olvidar que varios cascareros han muerto o quedado inválidos por esta clase de accidentes. Por eso, como diría mi abuela: “cáscarero a tus patadas”.
El desempance es para Cuauhtémoc Blanco y es que se encuentra en buenas condiciones físicas. No obstante, los estudios también muestran que el Cuau clavó el diente bien y bonito en su estadía en el puerto jarocho ahora que jugó con Veracruz y es que tiene exceso de vitamina “t” (tacos, tortas y tamales). Según el médico del Tri Blanco está un diez por ciento arriba de su peso ideal, sin embargo, aseguró que mandándolo más seguido por los chescos estará en forma para Sudáfrica.
