Durante varios meses, y frenéticamente durante las últimas semanas, la Liga Mayor de Fútbol y sus jugadores se tranzaron en una batalla territorial, por definir el papel de los segundos en el futuro de la liga.
La primera conclusión que la mayoría de analistas sacó sobre el conflicto fue: MLS de verdad está creciendo, ahora hay algo por lo que vale la pena debatir.
Y es cierto, las agremiaciones de jugadores y las batallas por derechos no suceden en ligas menores, donde no se juega realmente por dinero ni por una carrera seria.
MLS está entrando en el concierto mundial del fútbol, y en el concierto de las ligas grandes de este país; está sucediendo.
Queda sin embargo la pregunta de quién ganó el “pulso de fuerza” entre las dos partes.
Obviamente los dos bandos han salido a saludar el nuevo acuerdo, a celebrar el avance de la liga.
Pero el tema no terminó en empate, si se trata de medir lo que pedían los jugadores, versus lo que lograron.
El punto mayor, el que más mencionaron, del que más hablaron en público, fue el de permitir la existencia de agentes libres; jugadores que pudieran negociar independientemente con otros equipos, al terminar sus contratos.
MLS por su parte habló poco del tema, pero cuando lo hizo, fue clara en decir que la existencia de agentes libres pondría a los equipos a enfrentarse entre ellos por dinero, y eso rompería uno de los bloques constituyentes de la liga, que el Comisionado Garber llama “Sistema de Entidad Única” (Single Entity) y que en la práctica dice algo así como: “Los equipos no se “canibalizarán” unos a otros”.
El Resultado
Los jugadores terminaron por ceder, aceptando una opción de compensación, o “compromise”, como dicen aquí, que es similar, pero es diferente…
Se llama “Draft de re-entrada” y, aunque solo se ha descrito en borrador y falta mucho tela por cortar en su definición, es un evento que sucederá al fin de cada temporada, donde los nombres de los jugadores que quedarán sin contrato son puestos a consideración de los equipos, para que aquellos interesados “pidan” al jugador que otro equipo ya no quiere.
El jugador realmente no va a poder decidir con quién se va, ni por cuánto dinero.
Pero es un progreso, y una salida para los jugadores veteranos principalmente, que se estaban quedando sin quien les ofreciera trabajo, porque otros clubes no querían pagar por su transferencia.
Ahora por lo menos tendrán una oferta, que seguramente será en la mayoría de los casos mucho menor al dinero que venían ganando; pero es una opción.
El otro tema era el de contratos garantizados; si un jugador era licenciado, descartado a media temporada, se quedaba sin salario y sin posibilidad de jugar para otro equipo, puesto que los demás equipos ya estarían “completos”.
Los jugadores pedían que la mayoría de ellos recibieran contratos garantizados por un año, es decir, si lo despido, le pago el año completo.
MLS ha aceptado “aumentar substancialmente” el número de contratos garantizados, lo que dará más estabilidad a la base de atletas, y eso es visto como una ganancia.
Finalmente, se mencionó que habrá aumentos significativos en el pago mínimo y en el límite salarial.
¿Quién gana entonces?
El primero que gana es, en mi opinión, el Comisionado de la MLS, Don Garber, quien logró llevar el barco a puerto seguro, sin perder ni suspender ni un juego, durante la tormenta más grande de sus 10 años al frente de la liga.
Lo más importante: lo logró sin alterar su curso.
El segundo ganador es el colectivo de dueños, para quienes los cambios hechos al contrato no van a significar realmente gastos adicionales excesivos, salvo en casos en que realmente quieran despedir jugadores a media temporada, y solo si esos resultan ser los que tienen garantía.
Los dueños ganan además porque siguen siendo casi intocables en sus decisiones, pueden hacer lo que quieran, solo en algunos casos les va a costar más dinero.
Tercero, el grupo de jugadores; no se logró lo más importante que querían, pero lograron cosas notables, como el aumento de contratos garantizados, pero lograron además reconocimiento y simpatía general, y quizá más dinero del que habían calculado iban a poder conseguir en esta economía.
Finalmente, gana la liga, ganamos todos, jugadores, directivos, medios, y los que más cuentan, los aficionados, porque la liga sigue, y sigue por las buenas, con ánimo de continuar creciendo, con dos estadios abriendo este año, con tres equipos nuevos en los próximos 12 meses.
El fútbol en este país, continúa su camino hacia delante.
¿Quién perdió?
Podría decirse que aquellos jugadores veteranos que esperaban tener libertad, de buscar ofrecerse al mejor postor, perdieron, y que si no moderan sus expectativas al ser cortados por su actual club, se van a quedar sin contrato, quizá engrosando la, peor pagada, base de la segunda división.
Pero al final, y dolorosamente, era imposible encontrar la solución que cubriera todas las exigencias, y al mismo tiempo asegurara la permanencia de los clubes, en momentos en que vemos, por toda Europa y mucho de América Latina, como Clubes con decenas de años de historia, miles de hinchas, y millones de dólares en patrocinios, sufren pérdidas y algunos hasta se van a bancarrota.
Nuestro fútbol en este país dio un paso importante esta semana, un paso para bien.
Gracias a Dios.
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