Jorge Rivera
La Raza del Noroeste
¿Quién fué tu mayor influencia para continuar la escuela?
“Mi primo Jazziel Rodriguez, vive en LA y se me acercó cuando estaba de “sophomore” en la prepa”.
“Me preguntó si yo había pensado que podría jugar fútbol si iba a la universidad, incluso en División I (La más alta)”.
“Nunca había pensado en en lograr que alguien pagara por mi educación; pero el me pudo poner en contacto con algunos entrenadores de la UCLA porque yo estaba teniendo un muy buen año, esa temporada anoté 66 goles”.
“Yo creo que eso les llamó la atención, me ofrecieron jugar (para UCLA), pero no me ofrecieron beca ni nada”.
“No me garantizaban la titular (Minutos de juego); y yo tenía ofertas de Cal State, Cal Poly; me ofrecián becas, y son escuelas OK, pero no tienen el prestigio en fútbol que UCLA tiene, así que me arriesgué”.
¿Entonces, cómo pagaste por la escuela?
“Me dieron Ayuda Financiera en el primer periodo, pero al terminar la primera temporada, yo les dije que no podía seguir porque no podía pagarlo”.
“Me pagaron por el estudio y los libros, y algo de dinero para vivir”
¿Y el dinero de arranque, cómo lo conseguiste?
“Hombre, fué dificil, recuerdo que fuí una semana antes de comenzar la temporada, a llamar a mis padres y decirles que necesitaba tres mil dólares para la Universidad, o de lo contrario no podría jugar ese viernes”.
“Para una familia de agricultores, no es fácil, ellos pudieron porque tenían algo ahorrado, pero yo les dije, y me sentí mal, que no se preocuparan… pero sabía que tenía que ganarme el dinero”.
“No sabía cómo le iba a hacer, por eso puse todo en la cancha, traté de hacer cosas difíciles, de impresionar a los entrenadores, para mejorar, para que me dieran minutos de juego”.
¿Dónde juegas más cómodo?
“Me gusta más en el lado derecho, …al principio no me gustaba tanto pero después noté que podía tener el balón más tiempo, controlarlo más…”.
“Yo puedo subir y bajar, trabajar duro con y sin el balón, y si hay dos buenos delanteros y uno en medio que ataque, yo siento que me puedo combinar bien con ellos, para crear oportunidades”.
“Mi posición natural, de niño, era delantero, pero ahora me acostumbré a la derecha y hoy en día el entrenador me usaba medio tiempo en medio y medio adelante”.
¿Le has preguntado al entrenador donde jugarías?
“El dice que son un equipo que le gusta mover bien el balón, que le gusta ir por los defensas rivales”.
“Así es como a mí me gusta jugar, buscar los defensas, crear espacio abierto, tratar de meter buenos pases a delanteros que sepan, como Fredy Montero…”
En el combinado ¿Jugaste por el carril derecho?
“Mi entrenador en el combinado fué, casualmente, mi entrenador en UCLA, entonces me puso a hacer exactamente lo mismo…”
“En el combinado de Sounders en Las Vegas (el mes pasado) Sigi, de hecho me quería más adelante, que me quedara de delantero todo el tiempo…”
“(Pero) creo que le gusté jugando por derecha, porque durante el último combinado me dijo… que ahí era donde me quería jugar”.
¿Cómo te ves en la MLS, donde el fútbol es rápido y fuerte, y no se controla tanto el balón?
“Yo siento que en el college se juega a la europea, todos quieren soltar el balón rápido, y la MLS vá a ser un poco así, con los carrileros sumándose al ataque”
“Pero yo sé correr y me siento bien con el balón, también lo sé soltar, y no me intimidan los grandotes”.
“Puedo proteger el balón o por lo menos sacar la falta; aguanto contacto, y no me asusta irme contra los más grandes en la cancha”.
“No soy el más rápido pero le aseguro que no voy a ser el más lento, lo que sé, es que duro bastante, puedo correr dos juegos de 90 minutos…, y creo que eso impresionó en el combinado”.
“Este es un paso grande para mí, pero es algo para lo que estoy listo, y soy capaz con el reto, mas que nunca, porque he pasado por mucho”.
Suerte en Seattle, ¡Samurai!
