Jorge Rivera
NuestroNoroeste.com
Es difícil describir cómo los Sounders cambiaron el ambiente del Qwest Field en poco más de 90 minutos.
Habían pasado más de 3 meses desde que realmente se vivió la emoción en el estadio, derrotas inesperadas y empates de bostezo habían plagado las presentaciones del equipo que al principio hizo delirar una ciudad completa en los dos juegos de su debut en la liga.
Sounders no podía, no quería llegar así a enfrentar su primera post temporada de la MLS.
Y entregaron el alma durante más de 90 minutos.
Quienes esperábamos ver un FC Dallas arrasando, tratando se llevarse los 3 puntos que necesitaba para clasificar, pudimos en cambio ver una de las mejores presentaciones del equipo de verde en su año de existencia, frente a la multitud que los volvió famosos, que los llevó a hacer historia.
33,108 personas asistieron esta noche a Qwest, para establecer un nuevo record de asistencia a un partido en la historia de la MLS, y al mismo tiempo confirmar el otro record, el de asistencia promedio de un torneo completo en la liga, que los aficionados al verde dejaron oficialmente en 30,943.
Sounders FC es, de lejos, el equipo que más aficionados han apoyado en un año, en la historia de la MLS.
Y los once que estuvieron en la cancha lucharon para darle honor y gratitud a esa afición, que gritó y vivó toda la noche recordando la magia del comienzo del año.
El Partido
Sounders presentó su formación más conocida durante el año, con Keller, González, Hurtado, Marshall y Riley; Alonso, Evans, Ljungberg y Zakuani, Jaqua y Montero; aunque realmente fue Jaqua quien arrancó de carrilero por derecha, con los Freddies de nuevo abriendo espacio entre los centrales.
Dallas, que había ganado sus últimos 4 juegos, presentó un equipo sólido, organizado, armando una “M” casi perfecta adelante con los veteranos Van der Berg y Atiba Harris por los carriles, McCarty en el centro, y los habilidosos Ferreira y Cunningham adelante.
La batalla se vivió en el medio campo, pero no con fuerza ni con pelotazos, sino con control y con estilo; el balón rodó por la cancha desde el comienzo, como dominado por jugadores con talento, y no como empujado con torpeza.
A los 9 minutos, se presentó un momento solemne, cuando miles de asistentes al juego levantaron un cartel blanco con el número 9 mientras cantaban, USA, USA.
Era el tributo de Seattle a Charlie Davis, el delantero y estrella en crecimiento de la selección de Estados Unidos, que sufrió un accidente automovilístico y por poco muere hace dos semanas.
Bonito.
Pero Dallas estaba concentrado en el partido, y comenzaba a coordinar sus avances; en el mismo minuto 9, Kennedy Hurtado tuvo que cerrar con la propiedad de siempre y usar su cuerpo para cortar el peligroso circuito del también colombiano David Ferreira y Jeff Cunningham, que había azotado la liga en los último juegos.
La pareja de talentosos del Dallas creó un par de oportunidades más en los siguientes segundos, antes de que otros compañeros convirtieran el dominio momentáneo del equipo, en números en el marcador.
Al minuto trece, Osvaldo Alonso dejó ir un rebote de un rechazo de Riley, y el balón le quedó en todo el centro de la cancha al mexico-americano Demetrio Hernández, que reforzó al Dallas en Septiembre; este tocó al lado para Atiba Harris, otra reciente contratación que llegó de Chivas, y que ante la marca cautelosa y lejana de Leo y de Marshall, sacó un remate cruzado al palo derecho de Keller, y silenció el alegre estadio; Sounders perdía 1-0
El resto del primer tiempo fue de trámite equilibrado y con buen fútbol, los dos equipos tocaban y buscaban avanzar, sus pases eran correctos, pero sus defensas también estaban bien paradas.
Para el segundo tiempo los equipos no hicieron cambios, y la batalla continuó pareja hasta el minuto 53, cuando el 10, Ferreira, tocó a Riley que entraba al área, el arbitro pitó falta y Ljungberg cobró sorpresivamente hacia atrás; Alonso llegó y sacó un balazo de primera, que Dario Sala, el único arquero latino en la MLS, alcanzó a manotear.
Sounders peleaba cada balón, y se acercaba; el equipo que presionaba adelante y atrás, Montero bajaba y quitaba, Evans salía con dominio, y Jaqua batallaba a tumbos por toda la cancha; Alonso recibió amarilla a los 57 y dos minutos después Evans también, acelerando más de la cuenta en su batalla.
Al 61, Leo ayudó a recuperar un balón por izquierda, como siempre salió con dominio del balón y buscó a Zakuani que tropezó un poco pero dejó a Ljunberg; el sueco levantó la cabeza y envió un cruce excelente, pasado al segundo palo, Montero, que esperaba, la devolvió de primera al centro y Jaqua, que llegaba, la empujó para por fin anotar el 1-1.
Justo premio para la entrega de Sounders.
Dallas se lanzó con 9 hombres a buscar el gol de su clasificación, pero Sounders no se encerró, continuó creando ocasiones; a los 79, de hecho, Zakuani se perdió un gol solo, cuando Montero dejó pasar entre sus piernas un balón que venía de la derecha y lo dejó con el arco a su disposición.
5 minutos después Jaqua, que no se ve elegante en la cancha pero pelea cada pulgada, le empujó un balón a Ljungberg, el sueco centró perfecto y Evans, que llegaba, la tocó cruzada para el 2-1.
El estadio era una fiesta, Sounders vencía a la mejor delantera de la liga, jugando bien.
Cierre inolvidable
Los últimos minutos fueron una fiesta, el partido, quizá el mejor del año, era nivelado y disputado, Dallas buscaba pero Sounders manejaba bien el balón.
A los 87 Dallas estuvo apunto de empatar, cuando Van der Berg quedó para rematar solo, pero Hurtado que seguía la jugada se barrió al piso y produjo los gritos del público con su “salvada”.
En medio de una bulla enorme, el árbitro Toledo marcó el final; los de Sounder FC se abrazaron por toda la cancha
Dallas se llevó su tristeza para el estado de la estrella solitaria, están por fuera de la post temporada, a pesar de tener en la segunda parte del torneo, uno de los mejores equipos.
Pero Seattle ganó, y gozó, los jugadores del equipo caminaron alrededor de la cancha pateando pequeños balones #1, que enviaban a las tribunas en señal de gratitud; posteriormente una breve ceremonia saludo a Sigi por obtener su propio record de la noche, el de más victorias para un entrenador en la MLS, superando al actual técnico nacional, Bob Bradley.
Fue una noche inolvidable para cerrar con broche de oro una temporada histórica, y para enviar con confianza al equipo, a la post temporada.
Tras los nuestros
Cuatro jugadores colombianos pisaron el terrenos de Qwest esta noche, el mayor número de latinos de un mismo país que ha jugado en la cancha de Seattle.
Osvaldo Alonso: Entendiendo que siempre brilla por su control y dominio en el medio campo, tuvo una noche menos notoria, perdió un par de balones comprometidos y no llegó a cerrar al peligroso Ferreira un par de veces, pero por otra parte contribuyó al ataque, y parece faltar poco para que repita con gol de media distancia por derecha.
Leo González: Pecó de prudente marcando a Harris en el remate del gol de Dallas, pero de lo contrario habría sido perfecto en el juego, dominó su sector y generó varias opciones en ataque.
Kennedy Hurtado: Muy sólido, no tuvo que marcar un hombre en punta todo el tiempo, pero tampoco le faltó velocidad cuando el peligroso Cunningham atacó. Fue figura y salvó el gol del empate faltando pocos minutos.
Montero: Partidazo, corrió toda la cancha, colaboró con buena ubicación y presionó en la salida; muy bien ubicado en la jugada del empate.
Dallas trajo a la cancha a los colombianos David Ferreira y Javier Benitez, el primero de gran habilidad, y el segundo casi no dejó espacio a Jaqua; el arquero argentino Sala, por su parte, fue figura del equipo, y a 10 minutos del final ingresó el veterano hondureño Marvin Chávez, que no alcanzó a cambiar la suerte de su equipo.
Sounders espera el resultado del juego de mañana, hoy domingo, entre Chivas y Houston, para conocer si queda segundo o tercero en su grupo, y de ese modo, si juega de local o de visitante este jueves, en los partidos de ida, de las semifinales de conferencia,
