Juan Martín Montes
Agencia Reforma
CANCÚN, Quintana Roo .- Y los Potros convivirán con los camellos. No es una máxima sobre el Arca de Noé, sino un escenario del próximo diciembre, cuando el Atlante participe en el Mundial de Clubes de los Emiratos Árabes Unidos. El cuadro azulgrana remató este martes a Cruz Azul sin apurar el trote, pues le bastó empatar sin goles para valerse de la ventaja por 2-0 conseguida hace tres semanas en el partido de Ida de la Final, y así convertirse en campeón de la Liga de Campeones de Concacaf. Así, mientras los locales ganaron su segundo título en año y medio, luego del obtenido en el Apertura 2007, Cruz Azul ligó su tercera final perdida. La Máquina ni siquiera cayó con la dignidad que lo hizo en las recientes dos series por el título de la Liga local, pues ayer su desempeño fue de medias tintas, como queriendo darle carpetazo al olvidable semestre, el peor de su historia. En su segundo partido al frente del plantel cementero, Robert Siboldi intentó darle un nuevo rostro al equipo, con la alineación de cinco zagueros, entre los que no estuvo Fausto Pinto. Aunque el cambio le dio buenos resultados porque con ello le cerraron la puerta a las gambetas azulgranas, hacia el frente Pablo Zeballos no fue un generador constante de peligro, y en las bandas ni Alejandro Vela ni Carlos Bonet se desgarraron la camiseta. Por si no bastaran las modificaciones, el técnico celeste todavía sorprendió con el debut del delantero Fernando González y el ingreso de Edgar Martini, en lugar de los extranjeros Bonet y Pablo Zeballos en el segundo tiempo. La tarea azulgrana estuvo cumplida desde el primer juego de esta serie, más aún porque Cruz Azul falló jugadas claras El escenario de Final a medio gas se completó en las tribunas, que no se llenaron y las que estuvieron lejos de lucir pletóricas de azul, como en anteriores visitas de la Máquina.
