Jorge Rivera
La salida del delantero Blaise Nkufo del plantel de Sounders FC era la “Crónica de una muerte anunciada”; el técnico Sigi Schmid había dicho hace una semana, en la edición Previa de la temporada, “Su preocupación es la misma mía”, cuando hablamos del africano y su falta de gol.
En sus comentarios, fue claro que no estaba muy a gusto con el poco trabajo de Nkufo durante las vacaciones; para que un jugador de 35 años se mantenga en forma debe ejercitar todos los días, y al unirse al equipo fue evidente para el técnico que su “9” no le estaba echando las ganas necesarias.
Sounders, como muchos equipos del fútbol mundial, vive el paradigma del 4-4-2 con un punta grande; es lo que le gusta a Sigi y posiblemente lo que trajo a Nkufo.
“Caballo grande, ande o no ande”, dicen de donde viene quien escribe esta nota, pero no siempre sale, la verdad, en el fútbol, depende del caballo.
Fue un error desde el comienzo, y en su momento lo escribimos en esta columna; traer un delantero mayor de 32 años a un equipo que se arma sobre la juventud y las ganas iba en contravía con todas la demás decisiones del equipo.
El tiempo nos dio la razón, Nkufo estuvo mucho tiempo en el suelo y poco celebrando goles, apenas tuvo una racha, a mediados de Septiembre, y se vá despues de haber marcado cinco goles, número bien pobre para un “9” de talla mundialista.
Aquí vamos de nuevo, ¿quién mete los goles?,
La salida de Nkufo puede abrir una puerta interesante y de cierto modo sorpresiva; la puerta de contratar un “enganche”, un jugador que abra espacio y toque mejor, con más precisión en ese último tercio de la cancha, para poner el balón en los pies de Montero, que de sobra ha probado en su país y este, que la sabe meter.
Ahora sabemos que Mauro Rosales es un Sounder; uno con toda la “pinta” de un enganche con talento y llegada, como es Morales en el Salt Lake, como es Ferreira en el Dallas.
Buen fútbol, y ojalá todavía haya piernas, para triunfar en esta liga tan física.
_
