¡Adiós, Goleador!

Associated Press

SAO PAULO (AP) — Ronaldo finalmente se encontró con un oponente al cual no pudo regatear: su cuerpo.

Incapaz de aguantar más el martirio de las lesiones, Ronaldo anunció el lunes su retiro y puso fin a una fulgurante carrera de 18 años en la que encandiló con sus goles en varios de los grandes clubes de Europa.

Con 34 años, el delantero brasileño afirmó que su físico ya no aguanta el rigor de la competencia y que las lesiones que ha sufrido en las últimas dos temporadas menguaron su desempeño con Corinthians.

“El final de mi carrera llega por mis lesiones”, afirmó Ronaldo en una rueda de prensa. “En los dos últimos años van de un lado para otro, de una pierna para otra, de un músculo para otro”.

Su Legado

La imagen es algo borrosa, pero no lo suficiente como para opacar al astro que plasma: Ronaldo roba el balón en la mediacancha y, casi de inmediato, elude a un jugador que ni siquiera agarrándolo por la camiseta puede detener su marcha.

Cuatro futbolistas del Compostela intentan frenarlo. Todos terminan como actores de reparto para la obra maestra que pinta el delantero del Barcelona, que culmina con uno de los más fantásticos goles jamás vistos.

Más que cualquiera de sus cientos de dianas, ese tanto, el 12 de octubre de 1996 en el estadio San Lázaro, encapsula la esencia de Ronaldo Luis Nazario de Lima. Potencia, elegancia, habilidad, rapidez, olfato goleador. Magia. Todo un Fenómeno.

Quizás algunos no recuerden a ese Ronaldo, el que irrumpió en el fútbol europeo a los 17 años con el PSV Eindhoven y deslumbró con el Barcelona, el Inter y el Real Madrid.

Tal vez la recta final —repleta de lesiones que lo llevaron al retiro el lunes a sus 34 años, y en los que su gordura se convirtió en el chiste de moda— hagan olvidar a un genio que deber ser mencionado en la misma oración que los Pelés, Maradonas y Cruyffs.

“No estamos hablando de cualquier jugador, estamos hablando de uno de los mejores en la historia del fútbol, uno de los cinco mejores”, señaló el ex timonel de la selección brasileña, Carlos Alberto Parreira.

A veces es difícil explicar el fútbol con números. Se trata de un deporte en el que el cómo es casi tan importante como el cuánto. En el caso de Ronaldo, hizo muchos goles. Más importante aún, hizo muchos goles espectaculares.

Sus números

De todas formas, cabe mencionar algunas cifras. Ronaldo es el máximo artillero en la historia de los mundiales con 15 goles. Estuvo en cuatro mundiales (1994, 1998, 2002, 2006) y ganó dos (1994, 2002). Sus 62 dianas con la selección brasileña son la segunda mayor cantidad en la historia de la “Verdeamarela”, sólo superada por Pelé.

Se cansó de anotar con todas las camisetas que vistió, desde su debut con Cruzeiro a los 16 años hasta su paso por PSV Eindhoven, Barcelona, Inter, Real Madrid y el Milan.

Lo ganó todo. Dos mundiales — aunque en el de 1994 no vio ni un minuto en la cancha. Dos Copas Américas. Ligas nacionales y copas domésticas.

En tres ocasiones fue elegido por la FIFA como el mejor futbolista del planeta.

Hay otro número tres que definió en gran medida su deslumbrante carrera: la cantidad de cirugías a las que se sometió en las rodillas, graves lesiones que hubiesen terminado con la carrera de la mayoría de los futbolistas. Pero no del Fenómeno.

Sus fallas

Aparte de las lesiones, una de las manchas en la carrera de Ronaldo fue su actuación en la final del Mundial de Francia 1998. Brasil era el gran favorito para alzarse con el título y el ariete había realizado un torneo magnífico, que incluso le valió ganar el Balón de Oro.

En la final contra Francia, Ronaldo fue siquiera una sombra de sí mismo, sin velocidad, ritmo e inspiración. El misterio todavía rodea aquel partido y se dice que el brasileño sufrió un ataque de epilepsia horas antes del encuentro.

Brasil perdió 3-0, una de las mayores decepciones en una carrera repleta de triunfos.

Ronaldo tuvo su venganza cuatro años después en el Mundial de Corea-Japón 2002, donde fue la Bota de Oro con ocho tantos y marcó los dos goles en la victoria 2-0 sobre Alemania en la final.

La última etapa de su carrera fue una casi interminable seguidilla de problemas; pero nada podrá borrar su legado.

Ronaldo fue Messi antes de que existiera Messi. Y, aunque muchos le dicen Ronaldo a Cristiano, el Fenómeno es y será siempre el único e incomparable Ronaldo.