Efraín Palomino Morales
La Raza del Noroeste
La fiesta grande del futbol mexicano llegó a su fin y como buen huateque de la vecindad del Chavo del 8, harto gustosos estaban los amantes de la cáscara azteca y es que tanto León como América brindaron una final digna de las mejores ligas del mundo.
Mientras tanto, en la cantina la Cáscara de Seattle la celebración se mantenía a la par del maratón Guadalupe-Reyes y es que mientras uno lamentaban su suerte, otros con sus cantos agradecían por las bendiciones recibidas.
“¡Yo sé bien que estoy afuera, pero el día que mi América muera, sé que tendrás que llorar! ¡Llorar y llorar, llorar y llorar! ¡Dirás que no me dijiste, pero sin el Piojo vamos a estar muy tristes y así nos vamos a quedar! ¡Con bicampeonato y sin bicampeonato, mi América hace lo que quiera y su palabra en la Liga MX es la leeey! ¡No tenemos al Piojo ni al Chucho, ni a Peláez que nos comprenda, pero mi América sigue siendo el reeey!”, cantaba a todo pulmón el Chido One en la mesa de hasta el rincón.
“Levante la frente y suma la panza, mi chamaco americanista, que no tiene nada de malo caer ante un equipo que hizo mejor las cosas y que ya merecía la gloria después de tantos años de vagar en la Liga de Ascenso”, dijo la abuela Chucha, invitándole un trago de tequila a su nieto chilango.
De pronto y para sorpresa de todos, el cantinero le pidió al mariachi que se arrancara con la canción más famosa de José Alfredo y es que nadie sabía que era de piel esmeralda y de sangre guanajuatense. “¡No vale nada la liga, la liga no vale nadaaa! ¡Comienza siempre festejando y así festejando se acaba, por eso es que en esta liga las güilas no valen nada! ¡Bonito León Guanajuato, su Fiera con sus goleadaaas! ¡Ahí se apuesta en la liga y se respeta a Los Esmeraldas, allá en mi León Guanajuato la liga es Esmeralda!”, cantaba el cantinero con más gusto que diputado en vacaciones y con aguinaldo en la bolsa.
Chanflazo, calcetinazo y desempance
El chanflazo es para el único capitán América de las tierras del bajío y conste que no hablo del colombiano Aquivaldo Mosquera ni de ese que usa mayitas azules y escudo con estrella blanca en el centro. Este reconocimiento es para Rafael Márquez, líder indiscutible del campeón León y próximo patrón del Tri en el Mundial de Brasil 2014. “Rafita” logró ser campeón en tres ligas diferentes (en la francesa con el Mónaco, en la española con el Barcelona y en la mexicana con la Fiera). ¡Rafa, nomás no te le pegues mucho a Herrera, no se te vayan a pegar los “piojos”.
El calcetinazo es para la burla del futbol mexicano, el hazmerreir de los pamboleros norteños, el único equipo que viaja tres años seguidos al otro lado del mundo para que le hagan el fuchi. Así es, mi raza, los Rayados de Monterrey se tienen bien ganado este “reconocimiento” por haber quedado en el quinto lugar del Mundial de Clubes de Marruecos. Yo me pregunto ¿es necesario ir tan lejos para hacer el ridículo, si en México hay excelentes circos andariegos en los que cualquier hijo de Juan Cuerdas puede actuar?
El desempance es más que merecido para los Esmeraldas del León y es que uno que vive en estas hermosas tierras del bajío, no puede más que reconocer la gran pasión que tiene su afición. Apenas hace dos años seguían sumergidos en el infierno de la Liga de Ascenso y el estadio lucía cada semana igual que contra el América: ¡lleno a reventar! Es verdad que la llegada de la familia Martínez fue el impulso que necesitaba el club pero fue su gente quien los empujó a salir del infierno y llegar a la gloria.
¡Nos chutamos la próxima!
