Análisis

¿Qué pasa por la mente de un entrenador que hace dos años fue campeón de Liga, que el año pasado dirigió al equipo sensación y fue campeón de la Copa de su país, pero que este año bordea el fondo de la tabla?

No se sabe.

No hay analista que puede especular sobre eso; apenas quienes han realmente dirigido en primera división y pasado por esos momentos lo pueden decir.

Pero, de las palabras de Sigi Schmid durante las últimas semanas, se pueden deducir algunas de sus preocupaciones, con seguridad no todas.

Porque lo que si sabemos todos, es que a un técnico de fútbol le toca callar mucho, y decir poco.

Primero, la falta de gol; Schmid por su puesto sabe que su equipo no está funcionando en la delantera; es posible que sepa que se quedó corto de refuerzos y la suerte además le jugó una mala pasada.

Segundo, ganar en casa; debe ser frustrante jugar en una cancha donde asistente más del doble de los aficionados que en cualquier estadio de nuestro continente, solo para que esa fuerza inspire más al visitante que a su equipo.

No es justo, pensará nuestro entrenador.

Tercero, el esquema táctico; el “profe” juega un 4-4-2 muy clásico, que evidentemente no está funcionando con estos jugadores; pero cuando lo ha querido cambiar le ha ido peor, porque no tiene el talento que necesita, o no lo sabe usar.

Entonces, ¿Qué le espera al entrenador de Sounders?

En este momento, tratar de ganar los seis puntos de la semana en casa, para cambiar la marea de local.

Y al regreso del mundial, esperar que los hombres grandes (Jaqua y Nkufo) lleguen a ayudarle a resolver el “rollo”.

JRP