Ramón Estrada
Agencia Reforma
SAN JOSÉ, Costa Rica 6-Sep .- Pasa el tiempo y sigue siendo el factor de cambio.
Ya no con la misma velocidad de piernas, ya no con la misma habilidad, pero sí con el mismo ingenio, ahora incluso con chispa, experiencia y hasta colmillo.
Cuauhtémoc Blanco volvió a convertirse en un factor de cambio para México dentro de la cancha, mientras estuvo en el partido.
El Temo, ubicado como un volante con libertad de movimiento, no sólo buscaba ser enlace, poste y hasta lanzador de pases, sino un elemento de carácter para absorber cualquier síntoma de presión de los rivales y de la afición local.
Blanco fue el hombre más temido, el táctico.
Cristian Oviedo, quien en la semana anunció que le hablaría mañosamente para sacarlo de sus casillas, terminó amonestado desde el minuto 8.
Ahí Oviedo le comenzó a hablar al oído al Temo, pero el 10 le respondía, pero sin salirse de concentración.
Iban 15 minutos y Cuau ya había cobrado 3 tiros de esquina, 2 faltas y provocado una tarjeta amarilla. Sí, la de Oviedo.
Al 18′ cometió su primera falta y no lo podía creer, llevándose la mano a la boca.
No tenía marca personal, eran 3 los que intentaban tomarlo, pero Blanco se movía por toda la cancha.
Fue hasta el 45′, sin tener que desgastarse demasiado, cuando encontró una pelota exacta para Giovani dos Santos, quien con un tiro cruzado y colocado lo envió al fondo de las redes.
Para el segundo tiempo Blanco se tiró al frente, sobre todo cuando Javier Aguirre decidió esperar a los desesperados ticos.
Aún así se le notó solidario, cedía con la cabeza, con el pecho, con la espalda. Ya es un tipo experimentado y que abría espacios.
En los contraataques del segundo y el tercero de los goles, acompañó las jugadas.
Al final, al que querían desquiciar, terminó desquiciando. Salió al 75′ entre aplausos de los seguidores mexicanos.
