Cada uno pensará lo que quiera sobre David Beckham.
Algunos, quizá pocos entre nuestros lectores, lo habrán seguido como a un ídolo durante su carrera; a otros les habrá “caído pesado” siempre, y otros solo recientemente se volvieron en su contra.
Beckham es un ídolo y muchos envidiamos a los ídolos, lo que nos hace fácil criticarlos.
Muchos criticaron a Beckham cuando dejó el Manchester para ir al Real, muchos más cuando dejó el Real para venirse a este país, y “un montón” cuando salió temporalmente de la MLS, para “invernar” con el Milán.
Su decisión de pasar del Galaxy al club italiano fue particularmente confusa y novelesca; es casi un hecho público aceptado, que el inglés mintió e intrigó para burlar a la liga y a sus fans, buscando jugar en el viejo continente.
Pero fue honesto en una cosa: quería actuar en Europa porque quería estar cercano a la selección, quería jugar su carta para llegar al mundial.
Beckham quería lo que todos los futbolistas del planeta quieren, no importa qué tan famosos, no importa qué tan millonarios.
Y su carrera se acabó tratando de lograrlo, como un soldado que muere en guerra.
Se puede especular por horas sobre el futuro de Beckham, pero no hay que ser brujo para decir que, a sus 34 años y lesionado para el mundial de fútbol, hasta aquí llegó, por lo menos en alta competencia.
Hay que decir también que, al momento de sufrir su tragedia, el estilizado jugador iba en franca ruta para cumplir su objetivo.
Beckham era titular frecuente en el Milán, contribuía y se veía en la forma necesaria, los medios ingleses lo mencionaban con solidez en la lista de posibles 23 de Capello para Suráfrica.
Eso ya no vá a pasar, pero el tema es: quizás no son malas noticias para él.
Beckham se vá del fútbol de primera línea, quizás no por la puerta grande, pero sin duda no por la puerta de atrás; se lesionó en partido de primera en el Calcio, “pintando” para la selección nacional, famoso, millonario, y seguramente recuperado, listo para el resto de su vida.
Empresario dueño parcial de un equipo, comentarista del mundial ganando más millones, posible entrenador, y seguro cliente frecuente de cenas de beneficencia con el “jet set”, en compañía de su bella esposa, son algunos de los posibles destinos del pobre Beckham, de aquí en adelante.
Algunas tragedias suceden en el momento más oportuno.
_
