Efraín Palomino Morales
La Raza del Noroeste
Las eliminatorias mundialistas de la Concacaf por fin terminaron y todos, absolutamente todos los que amamos el futbol en esta zona tan criticada tenemos aún el Cristo en la boca por tanta y tanta emoción que nos tuvo al borde de donde estuviéramos sentados a lo largo de más de noventa minutos. Mientras tanto, en la cantina la Cáscara de Seattle las espumosas seguían destapándose con total desesperación y los cantos seguían lamentándose como en velorio de pueblo.
“¡Allá en la mesa del rincón les pido por favor me lleven la botellaaa! ¡Quiero estar solo, ahí con mi dolor, no quiero que alguien diga que le he llorado al Triii! ¡Más bien quisiera que le cuenten que no sufro y que la Selección de Estados Unidos me ha hecho un gran favor con Panamá! ¡Seguro estoy que al repechaje calificó pensando que lo quiero! ¡Yo fui campeón en la Concacaf y ahora que de milagro calificamos no deben de saberlo! ¡En el futbol hay derrotas, por eso entre las copas me vine a refugiar, ahí en la mesa del rincón me llevan la botella que no me vean lloraaar!”, cantaban don Pedro y el Chido One, soltando el llanto como chiquillos desconsolados que han perdido todo, absolutamente todo.
De pronto, la abuela Chucha a la cantina llegó y con más fuerza de flaqueza y amor propio que orgullo por su selección, una canción para levantar el ánimo de sus paisanos se entonó.
“¡De la sierra morena cielito lindo vienen bajando un par de goles gringos cielito lindo de contrabando! ¡Ese lunar que tienes cielito lindo junto a nuestros vecinos del norte no se lo des a nadie cielito lindo que a mi me toca! ¡Ay, ay, ay, ay, canta y no llores, porque cantando se alegra cielito lindo el repechaje! ¡Ay, ay, ay, ay, canta y no llores, porque cantando se alegra cielito lindo el repechaje! ¡Ay, ay, ay, ay, canta y no llores, porque cantando se alegra cielito lindo los corazones!”, cantó la doñita, destapando una botella de tequila y tomándose un trago de golpe y sin chistar, invitando a los dos tristes compadres a cantar con todo su corazón y a pensar en Nueva Zelanda.
Chanflazo, calcetinazo y desempance
El chanflazo es, aunque no usen las patas para patear un balón y sí para pisar hasta el fondo el acelerador, para la escudería McLaren de la Fórmula 1 y es que, a pesar de que muchos pensaban que después del mal año que ha tenido el piloto mexicano Sergio Pérez en su debut con las “Flechas plateadas” le podrían dar “gas”, esta semana los dueños del equipo le dieron el espaldarazo al “Checo” y aseguraron que su lugar está seguro para la siguiente temporada de la máxima categoría, con lo que tendrá otra oportunidad para consolidarse.
El calcetinazo es, como viene siendo costumbre desde hace ya varios meses, para el boxeo mexicano y es que primero es la decepción del “Canelo” Álvarez (de seguro en la otra vida fue seleccionado de futbol mexicano), luego fue la “farsa” en la victoria de Julio César Chávez Jr., y ahora el eterno “robo” a Juan Manuel Márquez. Creo que el boxeo azteca está en una crisis de credibilidad y ya va siendo hora de consolidar a nuevos boxeadores que vengan de la vieja escuela y que vuelvan a poner al pugilismo mexicano con la mano en lo alto.
Y el desempance es para el regreso de la Liga MX y es que después del viacrucis que representó el final de las eliminatorias mundialistas de la Concacaf, el torneo local está de vuelta en México y lo hace nada más y nada menos que con la repetición de la última final: Cruz Azul contra el América. Qué mejor regreso que un clásico con sabor a revancha entre unas Águilas que vuelan directo rumbo al bicampeonato y una Máquina que parece volver a encarrilarse para buscar ser nuevamente protagonista.
