En este país se utiliza la frase “Reality Check” para indicar cuando una situación debe regresar a la realidad, “aterrizar”, como decimos en nuestros países.
Y la derrota de Sounders en casa el sábado pasado ofrece algo de ese doloroso remedio contra el optimismo exagerado, un chequeo de la realidad.
Siguiendo el progreso de la MLS a lo largo de ya casi cinco años, puede decirse que si se detecta un cambio positivo, pero no total, estas cosas no pasan de un día para otro.
Los Sounders son un ejemplo, para muchos el mejor ejemplo de este progreso, la llegada de jugadores buenos, aún en edad productiva y con competitividad internacional, como Fernández, Rosales, Johansson, es un indicador.
Pero el equipo está lejos de tener 11 estrellas, mucho menos 15, y al faltar varios de estos estelares, se regresa a un nivel “malito”, el de la MLS de hace unos años.
Todos merecen respeto, se entregan en la cancha, pero la MLS ahora tiene un nivel alto y otro más bajo, similar al de entonces.
Cuando en su once hay jugadores como Zac Scott y Roger Levesque, queridos por la afición pero nunca visiblemente deseados por otros clubes, o como March Burch y Patrick Ianni, desechados por equipos de nivel más bajo o similar a Sounders, entonces hay que aceptar que no se tiene un “dream team”.
Y ese fue el equipo que no pudo con San José, donde además faltó Brad Evans, que no es un Maradona pero si le da al medio campo un poco de ataque que no alcanzó a traer el juvenil Carrasco.
El año ha comenzado con lesiones en puestos importantes, y se están sintiendo, principalmente la de Rosales que priva en parte al Seattle de creatividad y buen futbol.
Porque Sounders es un equipo que va a hacia delante, pero que aún está lejos de un nivel superior en la liga y en la competencia internacional. JRP
