Efraín Palomino Morales
Corresponsal de La Raza del Noroeste
Esta semana en la cantina La Cáscara de Seattle no había otro tema que el clásico de clásicos entre Chivas y América.
“Hoy ando como el burro de Reinoso después de jugar la Copa Libertadores, cargado de agua y muerto de sed”, dijo Don Pedro, mientras pedía una ronda de espumosas y ojeaba la sección deportiva de La Raza del Noroeste.
“No sea tan arrebatado con el América mi estimado, recuerde que de grano en grano, llena la gallina el buche, además, las Chivas no cantan mal las rancheras en eso de la irregularidad ¿o ya se le olvidó que al inicio de la temporada decíamos que el Güero Real era poco arroz para la birria tapatía?”, comentó el cantinero, mientras destapa un par de cervezas.
“El clásico revive muertos y este no será la excepción, tanto tapatíos como chilangos salvan la temporada si ganan y es que no sólo se juegan el orgullo sino su calificación a la fiesta grande –respondió el viejo, quien se echó un trago de cerveza y continuó- lo que no deben olvidar este par de compadres es que para empollar Águilas campeonas primero hacen falta huevos y para disfrutar del precipicio hace falta la chivita”, concluyo Don Pedro, con tremenda carcajada.
“El tiro luce muy parejo, tan es así que desde que se juegan los torneos cortos en el fútbol mexicano, las Chivas suman 14 victorias por 13 de los americanistas y 10 empates, además de que el Maestro trae la motivación de haber logrado su victoria número 100 como técnico en el partido pasado frente al Puebla. Y ya entonados, vaya pidiendo la botana para chutarse el clásico, nomás no me vaya a salir como el apóstol 13, que come no paga y desaparece”, bromeo el cantinero.
De repente, el Chido One a la cantina entraba y como si fuera Chente una canción se entonaba. “¡Nadie soñaba ni el día ni cómo habría de acabar! ¡Don Jorge Vergara el “Mocho”, villano del corral, deshonra de aquel Rebaño y bravucón profesional! ¡Hagan sus apuestas señores que un hombre va a desafiar, al clásico mexicano y a Jorgito muy en especial, que no respeta a mis Águilas ni lo que dice apostar! ¡Tu vida en la Liguilla contra la mía y no te me vas a rajar! ¡Cierren las puertas señores que yo mismo voy a soltar, mi giro el Maestro Reinoso contra su Güero el pastor Real!
El chanflazo es para Jorge Vergara, la lengua más rápida de nuestro rancho. Como es su sana costumbre, el dueño del chiverío calentó el clásico con sus peculiares declaraciones, retando a su contraparte del América Michel Bauer para que apuesten algo “que duela”. No conforme con esto, Jorgito pronosticó que su Rebaño le meterá cuatro topes a las Águilas, dejándolas fuera de una posible calificación a la Liguilla. Como dirían en mi tierra, ¡este compadre no le mide el agua a los camotes cuando de clásicos se trata!
El calcetinazo es para el chisme de tianguis que se está haciendo por la expulsión del jugador de Santos Darwin Quintero. Lo importante de este hecho no es si le reducen o no la sanción de seis partidos al delantero colombiano sino el acto de racismo que denuncia el cafetalero. Por ningún motivo se debe permitir el desprecio a las personas por su color de piel, recordemos que el racismo se contagia en el ánimo de las personas y se sale de control, y más si se está en un estadio y con unas espumosas encima.
Y el desempance es para la Profeco de Jalisco y es que, como era de esperarse, intervino ante la queja que interpusieron los propios aficionados del Rebaño Sagrado para que la venta de boletos para el clásico no se condicionara a la compra de un combo. Hay tienen que la directiva del chiverío obligaba al aficionado a comprar boletos para el partido ante Santos para poder adquirir entradas para el duelo frente al América. ¿Así o más gandayas los compadres tapatíos? Si ya lo dice el dicho: ¡Vergara salió más inteligente que bonito!
¡Nos chutamos l a próxima semana!
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