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Jorge Rivera

La Raza del Noroeste

La victoria de México sobre Francia este Jueves es, posiblemente, una de la más grandes en la historia tanto tiempo sufrida, del deporte en el país de los nuestros.

Se derrotó al subcampeón del mundo, a un equipo lleno de jugadores que actúan en los mejores clubes de Europa.

Nos podríamos extender explicando ese punto, pero es claro para todos.

En cambio, vale la pena analizar lo que salió bien, y lo que le salió mal al multimillonario equipo francés, para que la historia se volteara por fín.

Enjundía, entrega, ganas, y otras palabras menos publicables, vienen a la mente cuando se analiza cómo México superó físicamente a Francia, cómo regresaron a cerrar rápido una y otra vez, como saltaron más, a pesar de no ser en general más altos.

Los del Tri le respondieron a su técnico y a su país, dejándolo todo en la cancha.

En lo táctico, Javier Aguirre le ganó a Raymond Domenech la partida de ajedrez; se la ganó por nocaut.

El fantasma de la debilidad en el juego aéreo mexicano movió al francés a un cambio táctico notorio: jugar con dos contenciones para liberar los costados en el frente de ataque.

Domenech le apostó a los carriles; Malouda con Ribery por un lado, Sagna con Govou por el otro, corrieron todo el partido tratando de abrir la cancha y tirar centros buscando a Anelka, a Gallas.

Pero Aguirre puso dos altos en la mitad, tres con Rafa, mientras Juarez y Osorio por derecha, Torrado y Salcido por izquierda, se multiplicaron en los relevos, estorbando o evitando los centros de los jugadores del Chelsea, del Real Madrid, el Bayern Munich, y el Lyon.

Casi nada , a quienes superaron.

La movida, en cambio, le costó a Domenech su hombre de tiros libres, el peligroso Yordan Gorcouff, que se quedó en la banca, y los tiros libres de los galos, varios, de hecho, no tuvieron peligro.

Tambien funcionaron los pases a la espalda, tres veces en el primer tiempo. cuando no entró, y una en el segundo cuando el juez falló una apreciación difícil, para el primer gol.

Aguirre acertó además en los cambios, otra vez, como contra Sudáfrica. Los tres que entraron resolvieron el partido.

Una victoria inolvidable, categórica, y merecida, para todo México.