Es la mañana del Jueves; dentro de algunas horas una nota aparecerá, en alguna parte de Internet, diciendo qué va a pasar con la amenaza de huelga en la MLS.
¿Cómo llegamos a esto? Se pregunta uno, como se preguntaría, bebida en mano, en un café o en un Bar, luego de distanciarse de alguien a quien se aprecia y también se necesita.
La MLS y sus jugadores se necesitan unos a otros, y parecía el año pasado, se apreciaban.
Hace poco más de seis meses todo era amor en las canchas de fútbol profesional en los Estados Unidos; la MLS vivía feliz el tremendo éxito del debutante Seattle Sounders, pregonaba al mundo sus enormes asistencias al Qwest Field.
Por todo el país saltaban a la cancha, frente a estadios llenos, los mejores equipos del mundo; el Barza, el Chelsea, el Milán, el Madrid, el “Tri”, reventaban los estadios en medio de fiestas de fútbol.
La MLS capoteaba la crisis económica igual o mejor que cualquiera de las multimillonarias ligas grandes del país, la de béisbol, football americano o básquetbol.
Hoy, el progreso de la liga, la continuación de ese paso ascendente hacia convertirse en una liga exitosa y relevante, queda en duda por la posibilidad de un cese de actividades.
No hay huelga buena; en el noroeste tenemos una cicatriz profunda y reciente; la de Boeing, cuyo conflicto laboral puede notarse, en parte, como la razón para que la compañía haya decidido crear una planta fuera de aquí, en Carolina del Sur, para construir la segunda línea del 787. Hay más ejemplos.
¿Qué pasará si hay huelga?
No se sabe, nadie puede pronosticarlo sin estar, simplemente, especulando; unos dicen que la liga moriría, otros, que la huelga la haría más fuerte porque sufriría el mismo mal que ha hecho mejores a otras ligas.
Lo segundo es una ilusión, una huelga no sube de nivel a nadie; y lo primero, ojala no suceda.
Más que especular, es propio analizar el por qué la situación es tan difícil de resolver, y cuáles serían caminos de solución, que podrían tomarse.
Muchos escritores de fútbol en Inglés de este país, han analizando el tema, escribiendo sus opiniones; he leído a varios de ellos, y con ninguno coincido por completo.
Esta es una opinión de origen hispano, y de algún modo documentada, tratando de ver el problema con los ojos de cada uno de los bandos.
Agentes Libres
En MLS, los jugadores no son contratados por sus equipos; son contratados por la liga, y asignados a sus equipos; aunque, cuando un jugador llega a la liga por primera vez, en la mayoría de los casos viene traído por el equipo, que ha acordado con la liga cómo vá a pagar por él, dentro de los límites salariales.
Una vez dentro, un jugador de la liga no puede cambiar de equipo, a menos que su club actual acepte la transferencia y reciba “dinero de asignación” de parte de otro club.
¿Consecuencia? Los equipos no “sueltan” a los jugadores hasta que ya no les sirven, lo que implica que el jugador “viene a la baja”, normalmente los otros clubes no quieren pagar por ellos, prefieren conseguir “piernas frescas”.
Todas las ligas sufren, de un modo u otro, con males similares; en México, por ejemplo, el mal llamado “Pacto de Caballeros” (mal llamado, porque los dueños de equipos se portan como caballeros entre ellos, pero como “canallas” con sus jugadores empleados), bloquea las transferencias entre clubes cuando no le conviene a uno de ellos.
Pero en México los jugadores tienen muchas más opciones; una es la segunda división, casi inexistente como medio de vida aquí; otra es el resto de Latinoamérica, donde los que salen de la liga con frecuencia terminan consiguiendo empleo. Los jugadores “del montón” en la MLS, por lo menos los estadounidenses, no tienen mercado sino aquí.
De modo que el tema es, se cambia, o se aguanta; no hay salida.
Visto por los jugadores: En todas las ligas profesionales grandes, y aprobadas por la FIFA, los futbolistas pueden negociar internamente; este es un derecho que los jugadores de la MLS resignaron cuando firmaron el acuerdo anterior, hace 5 años, pero hoy piensan que sería inaceptable continuar así, porque la liga ha progresado, y está a nivel de muchas que operan de ese modo; y quieren cambiarlo, porque los impacta.
Existen varios casos de jugadores, principalmente veteranos, que están quedando sin contrato con sus clubes, y no pueden negociar con otro equipo, porque el club actual no está dispuesto a cederlos sin recibir dinero.
Adrian Serioux, canadiense del Toronto, “El Gato” Hartman, portero por muchos años del Kansas City, son solo dos ejemplos recientes, hay varios más.
Visto por la liga: MLS se construyó conscientemente con esa estructura donde la liga controla los jugadores. Según su punto de vista, es necesario para que la liga crezca saludable hasta que sea realmente exitosa. Su estructura en este sentido ha sido criticada antes, pero ha sido declarada legal en las Cortes de Justicia.
Para los directivos, y dueños de los equipos, la creación de agentes libres subiría necesariamente el costo de operación de la liga; mucho del sobrecosto ni siquiera iría a los jugadores, sino a intermediarios; aunque la liga no publica los estados financieros de sus equipos, clama que muchos están perdiendo dinero todavía, y ese parece ser el caso en varios equipos con pobre asistencia al estadio y mínimos patrocinios, Colorado y Kansa City son dos ejemplos.
Complicación “Latina”
Hay otro factor delicado en este tema, y que tiene que ver con jugadores latinos.
Nunca en su historia ha tenido la MLS una influencia de jugadores de nuestro origen tan grande como la tiene ahora; es cierto, hispanos en la MLS siempre han existido; pero, no solo el número proporcional está creciendo, sino que ahora, en los últimos 3 o 4 años, se ha disparado el número de latinos jóvenes que vienen desde países de la Concacaf y Conmebol.
Jugadores de 20 a 25 años están tomando posiciones titulares en equipos de la MLS, ganando, en muchos casos, menos de $50 mil dólares al año; Marco Pappa, Yamith Cuesta, y Kennedy Hurtado son ejemplos.
La masa de jugadores jóvenes viene de varias regiones, pero principalmente de nuestros países, y principalmente en nuestros países los jóvenes están dispuestos a ganar lo que aquí se considera poco, pero allá es mucho, si además se suma la calidad de vida, posibilidades de los familiares, etc.
Los veteranos, entonces, están en peligro de ser dejados de lado, sin opción de negociar por menos dinero con otros clubes.
He ahí un problema.
Posible solución: Aunque el pedido de los jugadores, de nivelar la estructura con otras ligas, es razonable, es cierto que subiría los costos, y por eso el pedido llega en mal momento; la liga está “Cuajando”, pero está lejos de poder reestructurarse para asumir más costos.
Una posibilidad es lograr un acuerdo por solo dos años, o tres, que permita regresar al tema de los agentes libres cuando la economía haya mejorado y se pueda saber más claro si, realmente, los equipos de la MLS están en un camino financiero ascendente.
El caso de los jóvenes sustituyendo a los veteranos es la ley de la vida, no mucho puede hacerse, y muy seguramente es mejor para que la liga mejore, que eso sea así; pero no es justo que peleen contra su propia vejez, con los brazos atados.
Existen otros temas, pero este de los agentes libres es el más delicado, y el de mayor debate.
En conclusión
Al final, los dos bandos saben que se pierde mucho si se llega a una huelga; la credibilidad construida, realmente, solo en los últimos 5 años, daría un paso grande hacia atrás.
Un acuerdo corto, que permita regresar a negociar dentro de un periodo menor a cinco años, es una opción que podría considerarse.
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