David, por favor, deja ya el “Show”.

Jorge Rivera – Hablemos Fútbol

El fútbol, como deporte, se beneficia ocasionalmente del mercadeo; pero en líneas generales, quien escribe piensa que es más el daño que le hace, que el beneficio.

El mercadeo distrae los objetivos fundamentales del fútbol, la competencia, el honor, la fuerza y la destreza, como componentes del deporte.

Por eso no deja de ser molesta la presencia de David Beckham en el fútbol, sobre todo actualmente en el fútbol de este país; el “Spice Boy” ha traído realmente muy poco de fútbol y mucho de mercadeo y farándula a los Estados Unidos.

Sus goles no son noticia porque ya casi nunca llegan, el año pasado y en el 2009 apenas anotó dos en cada año; Beckham es aún considerado uno de los mejores “pasadores” de la liga, todos alaban la calidad de sus centros; sin embargo, en MLS 2010 tuvo apenas 3 asistencias; en el 2009 solo 4.

Sus aportes al Los Angeles Galaxy en lo deportivo son muy cuestionables; se dice que su llegada ayudó a popularizar la liga en este país, lo que es difícil de medir, y es posible que en algún momento las ventas de sus “Jerseys” hayan sido altas; pero nada de eso tiene que ver con el fútbol a nivel de cancha.

Y a nivel de cancha su aporte es mínimo, después de 4 años pagándole un dineral, el Galaxy sigue sin llegar al título de la liga.

El tema se tornó peor el año pasado, cuando convenció a los directivos del Galaxy de permitirle no hacer pre temporada con el equipo de Los Angeles, y en cambio jugar a préstamo con el AC Milán, con la disculpa de mejorar su estado físico y estar en los ojos del entrenador de Inglaterra; al final se lesionó, y no hizo ni lo uno, ni lo otro.

Pero David no aprende, no mira el calendario que le dice que ya tiene 35 años, y que las posibilidades de un jugador a esa edad, salvo que sea un portero, de llegar a su selección nacional son mínimas, principalmente con lo exigentes que son los ingleses en ese tema.

David no mira el contrato que tiene con el Galaxy, donde dice que es de dedicación exclusiva al equipo, y particularmente no mira el acuerdo de honor no escrito que un jugador tiene con los aficionados de su equipo, el Galaxy, el que paga su salario; tampoco mira el código de respeto entre jugadores, porque ha decidido de nuevo que no quiere hacer pretemporada con su Club.

Beckham ha llenado páginas de noticias otras vez con sus actuaciones lejos del césped, y a la fecha es confirmado que no entrenará con los blancos, sino que lo hará por lo menos durante enero con el Tottenham Hotspurs de la Liga Premier Inglesa, el equipo donde (casi nunca) juega Giovanni Dos Santos.

El Tottenham y el Galaxy aún no se ponen de acuerdo en un préstamo formal, porque los directivos angelinos por fin dejaron de agachar la cabeza, y por lo menos exigieron que alguien les pague el dinero que les cuesta tener al inglés en la nómina, y el Tottenham quiere a Beckham por motivos reales que no son claros, muy seguramente no por su aporte en cancha, pero lo que es claro es que no quiere que le cueste.

Es una novela, es triste ver a la MLS untada de este sabor farandulero, cuando debiera estar concentrando su energía en desarrollar talento joven para el futuro, en traer jugadores internacionales con capacidad de aportar en la cancha y no en las ventas de mercancía. El comisionado de la liga no se dá cuenta, o no hace nada, al ver cómo la novela Beckham ayuda a que la gente no tome en serio a la MLS.

Es triste ver al Galaxy envuelto en esas tristes prácticas, porque toda liga necesita esos equipos que son grandes aunque no ganen títulos, pero porque son respetables, porque sus directivos y jugadores tienen una conducta de honor, tan alejada del escándalo y el morbo como sea posible, y sobre todo, concentrada en pagar la devoción de sus aficionados, con resultados en la cancha.

Viene la novela de Beckham 2011, ¿regresará al Galaxy? ¿Aportará algo al equipo este año?

No sabemos, pero todo parece indicar que lo que es a él, a David Beckham, poco le importa.

Qué lastima….