El aguado juego de las estrellas

Las personas de nuestra cultura que siguen la MLS normalmente reconocen, reconocemos, que no todo es perfecto, que no se parece 100% a nuestras ligas profesionales.

Hay cosas buenas, regulares y malas, algunas son parte del mercadeo frenético de este país, y el “Partido de las Estrellas” es una tradición de esas que, a la mayoría de nosotros ni nos va, ni nos viene.

Once jugadores que nunca actúan juntos, lo hemos dicho antes, juntándose por tres días para enfrentar un célebre club que se esté entrenando… no veo de qué sirva, no mide nada.

Los amistosos miden más, tienen propósito, y sobre todo son jugados por equipos que permanecen juntos todo el año, que se conocen entre sí y entrenan para entenderse.

Kansas City es un ejemplo; le ganó al Manchester United el año pasado, probó que puede hacerle partido, como conjunto, a un grande; cosa que pocos han logrado en MLS.

¿La consecuencia? Las ventas de boletos para abonos en su nuevo estadio se dispararon tras ese juego, y este año el “Sporting” inauguró su cancha con 80% promedio de crecimiento en su asistencia; el mayor de la liga.

Pagó jugarle “al tú”, a Manchester United, ellos despertaron con su victoria la atención de esa ciudad hacia el fútbol.

Las estrellas en cambio no son de nadie, nadie es “fan” de la liga, uno es fan de Sounders o de Red Bull, en nuestro caso usualmente es un segundo equipo detrás del que dejamos en nuestro país.

Pero nunca se le ha hecho porras a un “caldo” de jugadores de una liga, no de donde venimos.

Para colmo, este año no hay Sounders en ese equipo; los de casa estarán en Panamá luchando por meterse en fase de grupos, el partido es el día anterior. Y ese sí tiene mucho en juego

JRP