El problema no es ese.

Jorge Rivera

Es hora que los dirigentes del fútbol de la CONCACAF dejen de decirse mentiras entre ellos.

Les queda muy mal.

En Septiembre del año pasado, el señor Chuck Blazer, secretario general de la confederación, y representante de la región ante el comité ejecutivo de la FIFA, encabezó las críticas contra los equipos mexicanos, por alinear suplentes en los juegos de la “Concachampions”.

“Pagarán las consecuencias por no llevar a sus jugadores titulares, porque hoy en día ganar en Centroamérica no es sencillo”, fue lo que dijo en ese momento.

Señor Blazer, buen provecho, porque creo que se va a tener que comer sus palabras.

Los 4 equipos mexicanos que llegaron a la fase de grupos, incluido Pumas, a quien iba dirigido el ataque específico de Blazer, ganaron sus grupos.

Y por supuesto que alinearon suplentes, ¿qué tal que no lo hubieran hecho?¿que hubiera pasado con Zinha jugando 90 minutos en cada juego?¿Cuántos goles le habrían anotado a Cruz Azul con Corona en la puerta?

México arrasó la fase grupos, y si no despiertan sus rivales, va a quedarse solo jugando la semifinal.

Los burócratas de CONCACAF están buscando el problema en el sitio equivocado.

Para empezar, todos los torneos internacionales del mundo se manejan como torneos alternos, y los equipos llevan formaciones “mixtas”, hasta que se llega a cuartos o semifinales.

La cantidad de titulares y suplentes depende de la posición en el torneo del país, de las lesiones, de la “profundidad” del plantel ese año, etc.

Es una decisión que pone en la balanza varios factores.

Pero es cierto, el torneo de liga es prioridad en cualquier país, porque se juega en fin de semana y no a mitad, porque tiene más tradición, más afición, más televisión.

Muy simple.

El otro tema no es si los equipos mexicanos alinean o no suplentes, es si las ligas de cada país son competitivas o no.

Criticar a México por alinear suplentes, en lugar de exigir y apoyar mejoras, para que las otras ligas sean más competitivas, es buscar el problema donde no está.

El fútbol centroamericano tiene talento, los Maynor Figueroas, los Brian Ruiz, los Carlos Ruiz, Costly, Pavón, ya no se dan por generación espontánea.

Costa Rica quedó cuarto en el mundo, entre los sub 20; este año Honduras tiene sus selecciones juveniles compitiendo en dos mundiales; el talento existe, y está creciendo.

De modo que CONCACAF es otro triste caso en que la afición y los jugadores son más que los dirigentes, donde las “corbatas” debían gastar más tiempo en desarrollar el fútbol profesional desde la base, para que los torneos que se inventen sean realmente atractivos.

Lo demás, es simplemente “Miopía Burocrática”.