Por LUIS RUIZ,
Associated Press
TORONTO (AP) — La lluvia, que no se había presentado durante los Juegos Panamericanos, azotó Toronto con fuerza. Un nadador brasileño conquistó una medalla histórica sin saltar a la piscina para la final. Un gimnasta guatemalteco ganó oro en piso. Y un nadador argentino subió a lo más alto del podio en el Centro Acuático. La jornada del martes no fue muy común en los Juegos Panamericanos. Quizás el único tinte de normalidad lo dio Colombia, que siguió cosechando oros en las pesas.
En la piscina, o más bien fuera de esta, Tiago Pereira se convirtió en el máximo medallista brasileño en la historia de los Panamericanos. Lo hizo con algo de “jeitinho brasileiro”, es decir astucia propia de ese país.
Pereira participó en las eliminatorias del relevo 4×100 estilo libre, pero no en la final. Brasil sabía que su equipo no tendría problema para conseguir el boleto a la final con Pereira, para la que reservó sin embargo a sus mejores fichas de la especialidad, lo que permitió al legendario nadador conseguir el hito.
Así, empató al también nadador Gustavo Borges con 19 preseas. Pero “Mister Pan” Pereira podría conseguir algo más. Está a cuatro preseas de las 22 que consiguió el retirado gimnasta cubano Erick López, máximo medallista en la historia de estas justas. Y participará en cinco pruebas individuales más y en dos relevos. En el Centro Acuático de Toronto se vivió otro hecho inusitado. El argentino Federico Grabich se apuntó el mayor éxito deportivo de su vida, al conquistar el oro en los 100 metros libres. Grabich, de 25 años y bronce en Guadalajara 2011 (relevo 4×100), se proclamó monarca continental en Toronto, con un tiempo de 48,26 segundos, un nuevo récord argentino.
