Édgar Contreras
Agencia Reforma
NUEVA JERSEY, EU 19-Jul .- -¡Vaya violencia la de los elementos de seguridad privada del MetLife! Al finalizar el segundo tiempo, un espontáneo abrazó a Guillermo Ochoa. Fueron por él, salió de la cancha sin resistirse, pero de todas formas un guardia lo tiró y otro llegó a darle un cabezazo en las costillas. El público se enojó tanto que agredió a los uniformados lanzándoles vasos y diversos líquidos, además de llenarlos de insultos.
-Una aficionada de Costa Rica se ganó los aplausos y el respeto de sus asistentes cuando al caminar por la grada con un vaso de cerveza, recibió un balonazo en la nuca tras un despeje del portero trinitario Marvin Phillip. A pesar del golpe, se irguió victoriosa porque no derramó su cerveza, para sorpresa de los asistentes al MetLife.
-Los aficionados trinitarios disfrutaban de un asado en una carpa, cuando uno de los asistentes al MetLife se cayó frente a ellos y sangró tras un fuerte golpe en la cabeza. Los caribeños tuvieron que mudarse a otro sitio del estacionamiento ante la llegada de la ambulancia y de los servicios médicos.
-Después de conseguir el pase a la Semifinal y camino al vestidor, el panameño Blas Pérez se desmarcó del resto de sus compañeros para saludar a integrantes de staff técnico de México.
-Ahora no fue Miguel Herrera el que reclamó al cuerpo arbitral, sino Andrés Guardado, Jonathan dos Santos y Oribe Peralta quienes se le acercaron al finalizar el primer tiempo para discutir algunas jugadas.
-México y Costa Rica tuvieron que calentar en el vestidor debido a la tardanza de panameños y trinitarios para definir el partido, que se alargó hasta la muerte súbita en penales.
