Jorge Rivera
La Raza del Noroeste
Es difícil pensar que alguno de los jugadores de Sounders FC estuviera preparado para tener tanta actividad en el 2010.
Fue de locos; tres torneos simultáneos, viajes de 17 horas, lluvias torrenciales, entrenamientos en canchas diferentes casi todas las semanas, pasto bueno, pasto malo, sintético bueno, sintético malo.
Jhon Kennedy Hurtado y Brad Evans, titulares fijos del año pasado, y que terminaron el año de vestido con corbata, esperando el 2011, son testimonio del costo que tiene el fútbol profesional hoy día.
La buena noticia es que muy posiblemente regresarán el año entrante, para sumarse a la tropa.
Como sea, esta semana termina la ronda de grupos de la Liga de Campeones CONCACAF, con el juego en Seattle entre los Sounders y el Saprissa de Costa Rica.
Sounders está eliminado, juega por orgullo, y se espera que el equipo B saltá a la cancha para este compromiso.
Para Saprissa en cambio, es de vida o muerte; un empate los puede clasificar, ya que Marathon recibe al poderoso Monterrey, que no ha perdido, ni en el torneo, ni en su liga.
De chile y de limón
Los dos torneos alternos que disputó Sounders le dejaron sabor bien diferente.
El primero, la Copa de los Estados Unidos fue tan dulce como se puede, el bicampeonato y el regreso al torneo continental para el año entrante. Un gran botín.
En Liga de Campeones, en cambio, fracaso total, eliminados en un grupo donde no parecieran estar tan por debajo del nivel como dicen las resultados, excepto claro, comparados con Monterrey.
Técnicamente Sounders podría terminar tercero del grupo a un punto del segundo, si vence a Saprissa y Monterrey a Marathon en su casa.
De ese modo se salvaría un poco el orgullo, aunque de poco sirve.
Sounders termina su primer torneo internacional llevándose una espina… hasta el año entrante.
