Jorge Rivera
La Raza del Noroeste
Casi ocho años de frustración han pasado para los Huskies de la UW en Seattle.
El número de cosas que el equipo de football colegial no ha logrado en este tiempo, es tan largo, que no cabría mencionarlo todo en este espacio.
Basta con resumir diciendo, siete años sin jugar por un trofeo, tres entrenadores distintos, poca o ninguna presencia a nivel nacional.
Eso podría cambiar este año, y de qué manera.
La mano de “Sark”
El entrenador que llegó a los Huskies el año pasado logró en corto tiempo cambiar la cara del equipo, de perdedores a prospectos de ganadores.
Prospectos todavía, pero con suficiente prestigio para atraer a la universidad jugadores de preparatoria locales y prometedores, que antes se iban a otros equipos.
“Nos propusimos armar una cerca alrededor del estado, y creo que lo logramos”, dijo el entrenador a la radio en inglés, sobre su logro de firmar la mayoría de los mejores juveniles de la región.
Sarkisian trajo asistentes jóvenes y agresivos, prestigio obtenido en la USC, y una actitud general de triunfo.
Un “10” de talla nacional
Jake Locker, de Ferndale WA, un pueblo cerca de la frotnera con Canadá, es el mariscal de campo de los Huskies.
En su cuarto y último año como colegial, es notorio en todo el país porque rechazó la posibilidad de ir a la NFL este año, y prefirió terminar sus estudios.
Ahora, es el favorito de los expertos para ganar este año el Trofeo Heissman, al mejor jugador universitario del país, y llegar como el primer novato del 2011 a la NFL.
Sarkisian y Locker son la esperanza de los sabuesos, para acabar con años de fracaso.
Suerte para ellos.
