Efrain Palomino Morales
Corresponsal de La Raza del Noreste
La Selección Mexicana de Fútbol está clasificada al Mundial de Sudáfrica 2010 y, como buen mexicano, es inevitable recordar una canción muy nuestra que dice más o menos así: “…después me dijo un arriero que no hay que llegar primero sino hay que saber llegar”.
Es verdad que el Tri no pasa por su mejor momento y que se logró el boleto mundialista a costa del sudor y sangre de los ratones verdes (sobre todo del siempre salvador Cuauhtémoc Blanco), sin embargo, lo importante es dejar los festejos en el baúl de los recuerdos y enfocarse en el trabajo de preparación previo a la justa mundialista.
El plan presentado por el Vasco contempla que los seleccionados que militan en nuestro rancho se reporten con el Tri cuarenta días antes del inicio de Sudáfrica 2010, lo que es bien visto por el grupo más fuerte de directivos que desean hacer historia en la próxima Copa del Mundo (habrá que ver si a la hora de prestar a sus cáscareros aflojan o se hacen a los que la virgen les habla).
El primer paso rumbo a eso que llaman “hacer historia” era clasificar de forma directa a Sudáfrica y se dio a trompicones. El reto que tiene por delante Javier Aguirre es jugar por primera vez el famoso quinto partido, instancia de la que hemos estado cerca y que, por peras o manzanas como diría mi tía cuando le preguntan por qué no se ha casado, nos hemos quedado con las ganas.
La base de jugadores no cambiará mucho de aquí a que comience la etapa de grupos: Ochoa, Márquez, Salcido, Osorio, Torrado, Castro, Juárez, Gio, Franco y Blanco son los seguros, quizá pueda haber una sorpresa de último minuto en la que se haga justicia a Sinha y sea convocado.
De lo que podemos estar seguros y satisfechos es que, después de sufrir en el hexagonal, las aguas en la zona retomaron su cause y, para rematar como lo hacemos los mexicanos, “Con dinero y sin dinero en la Concacaf México hace lo que quiere y su palabra es la ley”. ¿Qué no, mi raza?
El chanflazo
Es para Rafael Márquez y el Alejandro Fernández. Resulta que estos dos compadres no sólo cantan a dúo cada que se encuentran en una pachanga sino que, ahora, quieren unir fuerzas (y dólares) para comprar al equipo de sus amores: los Rojinegros del Atlas. Se sabe que los atlistas están en números rojos y que les urge un socio que los apoye, es por eso que Rafita y el Potrillo levantan la mano no sólo para pedir dos tequilas más sino para entrarle al toro por los cuernos.
El calcetinazo
Es para el “peloncito” en el arroz de la cáscara nuestra: José Luis Sánchez Solá. Hay tienen que el Chelís agredió a un aficionado durante la gira que el Puebla tuvo en Los Angeles. El incidente ocurrió durante el partido ante el Lancaster Rattlers, en el cual el técnico poblano recibió insultos de la afición, situación que no soportó nuestro paisano y subió a partirle su mandarina en gajos al primero que encontró. ¡Tranquilo, Chelís, que se te puede caer el pelo del coraje!
El desempance
Es para el América por su cumpleaños número 93. El equipo más amado y odiado en el fútbol mexicano está de manteles largos y festejó a lo grande un año más de existencia en nuestra cáscara. Su historia es la de un grande, aunque nos duela aceptarlo a más de un triste anti americanista. Sólo hace falta recordar un poco y a nuestra mente vendrán históricos como Reynoso, Zelada, Santos, Zague, Blanco para quedarnos con la boca abierta y decir salud por los cumpleañeros.
