Efraín Palomino Morales
Corresponsal de La Raza del Noroeste
Después de la jornada de media semana del fucho mexicano, los ánimos en la cantina La Cáscara de Seattle están más caldeados que mi tía la buscona y, a la espera de que inicie el clásico de clásicos entre Chivas y América, la raza se entonaba como si todavía fuera mes patrio.
“¡Ya está cerrada con tres candados y remachada la puerta de la cantera! ¡Por que John van”t Schip está celoso y tiene miedo que el Piojo los pique! ¡Ha de pensar que estando el Rebaño encerrado, van a dejar las Chivas pronto de perder! ¡Pero la puerta ni cien candados van a poder a las Águilas detenerlas! ¡Pero la puerta no es la culpable, que Jorge Vergara por dentro se esté orinando! ¡Las Chivas a mi me quieren y yo las quiero, la puerta negra en el clásico sale sobrando!”, cantaba la abuela Chucha, mientras en la barra una espumosa le destapaban.
“No se acongoje, mi estimada cabecita de algodón –dijo don Pedro, sentándose a un lado de la doñita y continuó- Es verdad que el Rebaño Sagrado sale como víctima natural del América, pero recuerde que en estos partidos lo que verdaderamente importa es el orgullo y estoy seguro que las jóvenes chivitas saldrán con el pecho por delante y por ahí le andan poniendo los cuernos a los americanistas”, concluyó el viejo remilgón.
De pronto, el Chido One en la cantina apareció y, relamiéndose el mostacho cual Antonio Aguilar, una canción a los seguidores rojiblancos les dedicó. “¡Barrio de Jesús María ayer qué tropezón me di, por andar toreando un chivo de los mansitos de Van”t Ship! ¡Verdad de Dios, que se los digo, que solo el estadio Azteca será testigo! ¡Me gusta volar bien alto y gritarle al wey de dueño que tienen que aquí está el mero Piojo y es él quien las torea! ¡Verdad de Dios, que se los digo, que solo el estadio Azteca será testigo!”, cantó el chilango americanista.
La abuela Chucha contra su nieto se lanzó y, mientras a soplamocos arreglaban su propio clásico, don Pedro a la rockola una moneda le echó y aprovechando que nadie lo miraba, una canción en honor a sus Pumas se entonó. “¡Soy el jefe de jefes señores, y a mis Pumas los respetan a todos niveles! ¡Y su nombre y fotografía nunca van a ver en los primeros lugares, porque a mis felinos su porra los quiere y si no con la hermana del Pikolín ya tienen!”, cantó el viejo, pidiendo que le destaparan una fría más.
Chanflazo, calcetinazo y desempance
El chanflazo es, sin dudarlo ni tantito, para el piloto de Fórmula 1 Sergio Pérez y es que, siendo de un rancho en el que se le hace más fiesta al que echa pata junto a once camaradas, es de reconocerse su gran crecimiento en un deporte totalmente de elite. Hay tienen que el “Checo” firmó contrato con la escudería McLaren Mercedes, uno de los “grandes” de la máxima categoría y fue contratado por meritos propios, tras su segunda campaña con Sauber en la que ya sumó varios pódiums.
El calcetinazo es para Albín (Ricardo Salinas Pliego) y sus Ardillas (TV Azteca) y es que la televisora del Ajusco al no llegar a un acuerdo con el León para transmitir sus partidos de local, ha emprendido una “guerra sucia” contra los Tuzos (dueños de los Esmeraldas), la cual consiste en no enfocar a los patrocinadores del Pachuca en las tomas que realiza de sus juegos como locales. ¿Así o más calzonudos?
Y el desempance es para el 2 de octubre del 2005 y es que, para los que amamos la cáscara, esa fecha no se olvida. Hay tienen que hace siete años la Selección Mexicana Sub 17 obtenía por vez primera un campeonato mundial y lo hizo en la Justa de Perú 2005. Tal hazaña del Tri la consiguió nada más y nada menos que sobre Brasil con un contundente 3 a 0. De aquellos primeros “Niños Héroes” recordamos a jugadores como Giovanni Dos Santos, Carlos Vela, Efraín Juárez, Héctor Moreno, César Villaluz y obviamente a Chucho Ramírez en el banco. Por ahí dicen que en México no tenemos memoria, y yo diría que, como dice el dicho, solo cuando nos conviene.
¡Nos chutamos la próxima semana!
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