Efraín Palomino Morales
Corresponsal de La Raza del Noroeste
La Liguilla del futbol mexicano quedó lista y en ella habrá un nuevo campeón y es que de los Pumas ya ni quién se acordó, y mientras la FIFA su agosto sigue haciendo con su fecha de fin de semana, en la cantina La Cáscara de Seattle la pre-fiesta grande estaba a todo lo que daba.
“¡Por tu azul y oro que tanto quiero y tanto extraño, que me sirvan otra copa y muchas más! ¡Que me sirvan de una vez para toda la Liguilla, que me pienso seriamente emborrachar! ¡Si te cuentan que me vieron muy borracho, orgullosamente diles que es por ti! ¡Porque yo tendré el valor de no negarlo, gritaré que por no calificar me estoy matando y sabrán que por los Pumas me perdí! ¡Para de hoy en adelante el futbol ya no me interesa, cantaré por todo el mundo mi dolor y mi tristeza! ¡Porque sé que de este golpe ya no voy a levantarme y aunque yo no lo quisiera, voy a morirme sin futbol!”, cantó don Pedro, con más dolor que el mismísimo José Alfredo.
A la mesa del viejo llegó la abuela Chucha, y más gustosa que nunca por ver que sus Chivas como líderes calificaban, en su honor cual Paquita la del Barrio una canción se entonaba. “¡Pero que estúpido fuiste, resultaste poco equipo, mira que hablar de bicampeonato sin haber calificado! ¡Yo te pedía callarte, tal como lo hace una dama, pero ahora van a enterarse que los Pumas son un fiasco en la cancha! ¡Mis Chivas tan mal acostumbradas a jaripeos tan suculentos, yo me esperaba en este torneo una batalla completa, y resultaron en el ruedo los peores toreros! ¡Este Apertura me supo a taco placero!”.
De repente, el Chido One a la cantina llegó y, para sorpresa de todos, en la barra sin hacer ruido se sentó y como si a su novia le hablara, una canción a la silla vacía le cantó. “¡Por el día que llegaste al América, mi Bauer querido me puse a brindar! ¡Y al sentirme un poquito tomado, pensando en tus promesas me dio por lamentar! ¡Me sentí inferior a cualquiera y de un puño de quejas te quise hablar! ¡Y al mirar que ninguna bastaba me dio tanta rabia que quise llorar! ¡Yo no sé lo que valga mi vida, pero yo te la quiero entregar! ¡Yo no sé si en Televisa la recibas, pero yo con tal de que no regreses te la vengo a dejar!”.
Chanflazo, calcetinazo y desempance
El chanflazo es para Grupo Pachuca, quien esta semana hizo la primera ceremonia de investidura para los 30 jugadores que fueron elegidos para ingresar al Salón de la Fama del Futbol. Grandes personalidades del futbol mundial como Pelé, Maradona, Di Stéfano, Cruyff, Zinedine Zidane entre otros dieron gala a este evento, además de legendarios jugadores mexicanos como Antonio “Tota” Carbajal, Nacho Trelles, Hugo Sánchez, Carlos Reinoso (el “Maestro” es más mexicano que los tamales) y Enrique Borja. Sin duda que el Salón de la Fama del Futbol es un gran proyecto promovido por mexicanos exitosos y con la visión de poner a nuestro país en la elite mundial.
El calcetinazo es para el presidente del Consejo Mundial de Boxeo, José Sulaimán, y es que muy a su estilo afirmó que Juan Manuel Márquez es un gran boxeador pero no a la altura del devorador de mexicanos el filipino Manny Pacquiao. ¡Eso ya lo sabemos! Pero de que el “Dinamita” Márquez le puede meter un susto al famoso “Pac-man” ni quién lo dude (bueno, sólo “don” José). Es verdad que Márquez está en la parte final de su carrera, pero tampoco hay que olvidar que él ha sido el único pugilista que ha hecho sudar a Manny en los últimos años. En fin, la batalla será este sábado y si bien Márquez no es favorito al menos tiene el corazón azteca que a otros les falta. ¡Hay le hablan Sulaimán!
Y el desempance es para un trío de mexicanos que es más popular que los mismísimos “Panchos”. Hay tienen que la Federación Internacional de Historia y Estadística de Futbol dio a conocer su lista de los futbolistas nominados al jugador más popular del mundo y en ella aparecen tres mexicanos: “Chicharito” Hernández, Rafael Márquez y Giovani Dos Santos. Del “Chicharito” ni quién dude de su carisma y ángel a la hora de jugar y de pararse frente a una cámara, pero de Rafita sólo que sea popular porque lo confundan con Doña Florinda por arguendero; y ni qué decir de Gio, que es de los más populares, pero a la hora de pagar la cuenta en el bar.
