¡Más bueno que el pan!

Efrain Palomino Morales

Corresponsal de La Raza del Noroeste

Su textura verde lo hace ver más chamaco de lo que en verdad es. Su frescura hace sentir a las viejas glorias de nuestra cáscara como caldo de gallina correosa. Su potencia inagotable pone en evidencia que de niño no le dieron leche de la Conasupo ni tacos de suadero como a mí y su tremenda humildad ante el éxito que inminentemente se le avecina nos deja claro que ni muerto sería político de nuestro rancho.

Así es, mis amantes del “guayabo” y todo lo que tenga que ver con echar pata, el Chicharito Hernández es lo más sabroso de nuestra cocina cascarera en los últimos años, incluso más que el pan que usamos para unos picosos pambazos. Sus dos goles de la semana pasada con el Manchester United (sobre todo el que anotó con la nuca, como dándole un “zape” a la prensa Europea que recién lo había criticado) lo han puesto en los ojos de todo el mundo.

Para empezar, ya le metió un susto al mismísimo príncipe de los diablos rojos Wayne Rooney, quien al ver el talento natural de nuestro paisano renovó por cinco años más con el Manchester United a pesar de que algunos medios británicos aseguran que el “niño malcriado” ya no es necesario en el equipo al contar con los goles del ariete mexicano.

Javier Hernández es una joya que puede pulirse fácilmente por el entusiasmo que lo caracteriza, sin embargo, lo verdaderamente importante es que mantenga consistencia, es decir, un buen nivel durante varios años, de lo contrario le pasará lo que a sus compadres del kínder, Carlitros Vela y Giovanni el “copa alegre” Dos Santos, quienes talento les sobra, pero inconsistencia es su segundo nombre y el tubo el trompo con el que juegan.

Ahora bien, si tan bueno es este pan recién horneado ¿por qué no sacamos más teleras de este nivel y no puro churro relleno de cajeta? Hay muchas respuestas, sin embargo, lo importante es que los equipos de nuestra cáscara imiten el esquema de fuerzas básicas de Chivas, Pumas y Atlas, ya que estos clubes están a la vanguardia en cuanto a la producción de nuevos talentos que, a la postre, les resultan un buen negocio.

Por lo pronto, este fin de semana cambiaré las espumosas por un chocolatito caliente de la abuelita o un champurrado con canela para ver al Chicharito poner en alto el futbol mexicano, ahora que nuestro paisano está más bueno que el pan.

El chanflazo es para el joven baluarte de la máquina celeste de Cruz Azul Javier Aquino. Este novato ha dejado con el ojo cuadrado al mismísimo Ojitos Meza, quien le ha dado la oportunidad de mostrarse en el primer equipo y, aunque apenas la semana pasada logró su primer gol como profesional ante Morelia, sus cualidades dan para pensar que este chamaco puede llegar muy lejos no sólo en nuestra cáscara sino del otro lado del charco, al menos en el nombre lleva la estrella de nuestro mejor cascarero de la actualidad.

Para quién más va a ser el calcetinazo sino es para los veintidós borregos y dos alcahuetes que hicieron del Chivas – América un clásico, pero de cero a cero. Este partido ha perdido “sangre” en los últimos años, sólo basta ver ambas alineaciones para darse cuenta de la carencia de iconos rojiblancos y cremas que le aporten pasión a este duelo. Este empate nos deja claro que fueron tres puntos los que se jugaron y no una posible calificación y menos el honor de tan grandes equipos.

Y el desempance es para los “genios” creativos de la empresa cervecera Revolución, quienes se quebraron mucho la cabeza para encontrar el hilo negro del negocio al sacar al mercado la cerveza “51 Rojinegra”, la cual es alusiva a la famosa porra de los rojinegros del Atlas. La empresa informó que para evitar “celos” también sacará en noviembre próximo la cerveza “Rojiblanca” para los aficionados del Rebaño Sagrado. Ojala y esta empresa no saque una cerveza para el Tri, o al menos que la haga sin alcohol.