Efraín Palomino Morales
Corresponsal de La Raza del Noroeste
Mientras en el nido americanista siguen agarrados de la greña como en la vecindad del Chavo por brincarse al “Piojo” a la hora de tirar los penales; mientras La Máquina anda más afinada que limosina de político recién ascendido; mientras en la madriguera de los Pumas se lamen las heridas y se hacen manicure; y mientras en el corral tapatío están muy preocupado porque su pastor holandés no mastica el español ni para decirle a Jorgito Vergara “cállate, cállate que me desesperas”, en la cocina Las Garnachas Cascareras estaban con el Jesús en la boca por el precio del huevo.
“¡Pásele, güerito, que aunque no haya materia prima para hacerle unos huevos a la mexicana, con gusto le invitamos unas tostadas de Jaibo del Olmo de botana! ¡No lo piense mucho, marchante, que aunque no tengamos omelets para la comida, en su lugar le ofrecemos una birria a la Van”t Schip bien servida!”, gritaba la abuela Chucha.
“Yo le agarro la palabra con lo de la birria, mi cabecita de algodón, y es que así como andan mis Pumas de maletas no vaya a ser que pida liebre calientita y me den un tierno gato con cajetita”, dijo don Pedro muy desanimado. “A usted le prepararé unos chilaquiles harto picosos, digo, a ver si así rugen sus gatos universitarios en vez de maullar”, respondió la doñita.
“Pero si los tapatíos no cantan mal las rancheras. ¿O qué, me va a decir que los cuernos que traen las chivas son por bravías y no por sancheras?”, dijo don Pedro, soltando la carcajada.
Justo cuando la doñita iba a soltarle una cachetada al viejo insolente, el Chido One a la cocina llegó y con un kilo de chorizo en la mano a su abuela se dirigió.
“Prepáreme sin demora un choriqueso a las brasas y es que mis Águilas volarán sobre el infierno mexiquense y más vale agarrarles cariño antes de exorcizarlos”, dijo el chilango americanista.
“Mira nada más. ¡Mendigo escuincle! Te mandé por un kilo de huevo para la clientela y en su lugar me traes un metro de carne endiablada para meterte un atascón.
Y para que se te quite lo goloso, te daré gusto con el chorizo, nomás que siéntate… y me esperas, en lo que voy por los huevos, digo por si no te llenas y quieres un taquito.
Chanflazo, calcetinazo y desempance
El chanflazo es para la delegación mexicana que participará a partir del día de hoy en los Juegos Paralímpicos 2012. Es digno de mencionar el gran espíritu que estos deportistas demuestran en cada una de sus disciplinas, sin importar las adversidades físicas y sociales se han mantenido en pie de lucha y con las ganas intactas de lograr la gloria olímpica representando a su país. No importa si se cuelgan una medalla o no, ellos ya son ganadores al superar su condición y poner cada gota de sudor en el esfuerzo que realizan por ser mejores y competir de tú a tú con quien sea. Mientras unos lamentan penaltis fallados, otros ponen el pecho con orgullo para dejar todo de sí.
El calcetinazo es para los morosos de la cáscara nuestra y conste que no me refiero a los gandayas que no pagan las espumosas que se chutan en los estadios sino a aquellos directivos que no pagan impuestos y que, como Don Ramón que se hace guaje con la renta, ponen en ridículo su prestigio. Desde hace varios meses se sacó a la luz pública la pachanga que se traen en Cruz Azul porque su dueño Billy Álvarez anda haciéndose pato con Hacienda y esta semana se dio a conocer en Costa Rica que Jorge Vergara quedó a deber al fisco en 2009 cuando era dueño del Saprisa 1.3 millones de dólares. ¿Estas mañitas serán parte del pacto de caballeros?
Y el desempance es para los clavadistas mexicanos que han hecho de esta disciplina una verdadera motivación para nuestros jóvenes. Después de la gran actuación que tuvieron nuestros paisanos en la pasada justa olímpica, México se ubica entre los primeros diez sitios de sus respectivos rankings mundiales, en las ocho modalidades de clavados. Laura Sánchez, Paola Espinosa, Yahel Castillo Iván García y Germán Sánchez han sabido mostrar a nivel internacional lo buena que es la escuela de clavados en nuestro rancho y, sobre todo, han demostrado que en México no sólo sabemos echarnos clavados dentro del área sino que también somos muy buenos en la fosa.
¡Nos chutamos la próxima semana!
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