ZURICH (AP) — La FIFA envió el jueves la Copa del Mundo a nuevos horizontes, al otorgarle a Rusia la sede del torneo de 2018 y a Qatar la del 2022.
La selección de Rusia se produjo a pesar de la ausencia del primer ministro Vladimir Putin, aunque su influencia tuvo un impacto en los 22 votantes del comité ejecutivo de la FIFA que lo eligieron por encima de Inglaterra, España-Portugal y Holanda-Bélgica.
Qatar será el país más pequeño que organiza un Mundial, y el primero del Medio Oriente, pero cuenta con un poder económico inigualable. Su candidatura superó las preocupaciones por el calor del desierto.
EEUU. y Australia eran los favoritos junto con Qatar. Corea del Sur y Japón también perdieron en la votación.
“Nos vamos a territorios nuevos”, comentó el presidente de la FIFA, Joseph Blatter.
Luego de tres días de ansiedad en los que Inglaterra envió al primer ministro David Cameron y a David Beckham para cabildear, y Estados Unidos contó con el ex presidente Bill Clinton, ninguno pudo competir con la novedad que prometieron Qatar y Rusia.
“Gracias por creer en el cambio”, dijo el emir de Qatar, el jeque Hamad bin Khalifa Al-Thani.
Qatar realizará el Mundial en Doha y sus alrededores, en medio del calor del verano, pero prometió contar con tecnología para enfriar los estadios y las zonas donde se reúnen los aficionados a ver los partidos.
Tras la eliminación de Australia, Japón y Corea del Sur, el duelo final fue entre Estados Unidos —que prometió grandes ganancias en un mercado en crecimiento— y el nuevo territorio en la región del Golfo, que cuenta con inagotables recursos del petróleo a pesar de la crisis financiera mundial.
Los qataríes y otros, incluyendo obreros del sur de Asia, empezaron a festejar de inmediato en las calles cerca del frente marítimo de Doha.
Qatar le había pedido a la FIFA que hiciera una “osada apuesta” e insistió que el calor del desierto no será un problema.
